viernes, 5 de septiembre de 2014

¡Es momento de despertar!


- Necesito ahora que me des algo positivo- dije- . Nada más te falta golpearme con un mazo en la cabeza.
-  Me encantaría poder hacer eso, no solo a ti sino a todos. Despertarlos de una vez y hacerles ver que desperdician el poco tiempo que tienen en puras estupideces: en lograr el reconocimiento de otros, en tener prestigio social. Que por querer triunfar, por querer encajar, por querer sobresalir, se traicionan a ellos mismos, niegan su verdadera esencia y se joden la vida.
- ¡¡¡Positivo por favor!!!
-  Muy bien, abre los ojos.
-  No te burles de mí.
- Ja, ja, ja, lo siento. Me refiero a los ojos de tu mente. Ábrelos y observa lo que hemos hablado hasta ahora. Encontraras muchas cosas positivas al dejar tus creencias limitantes.
- Te sigo.
-  Hemos hablado de tu personalidad y cómo se creó de forma arbitraría dependiendo de factores externos en los cuales no tuviste participación. Dijimos que tu personalidad no eres tú, que es sólo la superficie, la circunferencia. ¿Qué hay de positivo en eso?
- Qué yo soy algo más que mí personalidad.
- ¡Exacto! Mucho, mucho más. Pasando la superficie, hacía el centro de tu ser, se encuentra tu esencia, lo que tú eres. Esa parte de ti está intacta y conserva su belleza original. Todas las máscaras son feas, sin importar cuánto las pulas, las pintes o las adornes, no dejan de ser algo artificial. Sin embargo, nuestro rostro original es hermosísimo.
Nadie ha podido tocar esa parte de ti. Si sufriste un abuso, una injusticia, una desilusión, una tragedia, una infancia difícil, una traición. Tu esencia permanece absolutamente pura y perfecta.
- ¿Y por qué la escondemos detrás de la máscara?
- Porque te identificaste con lo externo, porque creíste que eso eras tú. Pero detrás de la personalidad de todos hay un ser maravilloso que muy pocas veces se muestra al mundo.
Bien, los condicionamientos. ¿Qué dijimos de ellos?
- Que son como programaciones que seguimos ciegamente. Es lo que se espera de nosotros por ser mexicanos o católicos o capitalista o cualquier cosa que nos han dicho que somos.
- Muy bien, ¿y lo positivo de darte cuenta de eso?
- Saber que no somos tampoco nuestros condicionamientos.
- Eres mucho más que lo que te han dicho que eres o lo que se supone que hagas. Si puedes ver que hay un montón de cosas a las que respondes sin pensar, puedes entonces dejar de hacerlo.
- ¡Podemos ser libres!
- Solo si eres lo suficientemente consciente para notar la diferencia entre lo que sale de ti y lo que es una costumbre o un condicionamiento.
Si te sales de lo socialmente establecido, entonces se abre para ti un mundo de posibilidades. Ya no tienes que seguir lo que dijeron tus padres ni esas metas trilladas de la sociedad.
Más allá del círculo de crecer, estudiar, tener familia, trabajar y ahorrar para la vejez, hay un mundo maravilloso lleno de aventuras, gozo, éxtasis y belleza.
Y aun si decides seguir un plan establecido por la sociedad, serás tú quien lo haga. Nadie más estará decidiendo por ti ni estarás reaccionando como un robot sin voluntad.
- Salirnos del molino y dejar de perseguir la zanahoria.
-  Analizamos también cómo te pusieron en contra de ti mismo. Cómo no solo no te amas, sino que te odias. Cómo inculcaron en ti el auto desprecio, la negación y el rechazo de tu energía vital, de tu sexualidad.
Te condicionaron el amor, te compararon, te llenaron de miedos y dudas, te traicionaron una y otra vez.
- Pues, me rehúso a seguirles el juego. ¡Me niego a seguir en contra de mí mismo!
- Eso es lo positivo de analizarlo todo: crear la posibilidad de elegir. No se puede pelear en contra de la obscuridad, lo que se puede hacer es usar la luz de la consciencia.
- Si nos damos cuenta de lo que hacemos entonces no podemos ser tan fácilmente manipulados.
- Así es. Cuando hablo de consciencia hablo de darse cuenta. De estar consciente de lo que hacemos y de lo que nos pasa. No la confundas con esa conciencia que te llena de culpa y arrepentimiento, esa también te la metieron en la cabeza para controlarte.
- Pues ya empiezo a ver la luz. Analizar y poner consciencia es hacerse responsable de lo que se queda en nuestra cabeza y de lo que queremos que salga. Si seguimos como borregos lo que nos dice la religión, entonces somos manipulables, permitimos que nos metan un montón de basura y eso es no respetarnos a nosotros mismos, traicionarnos por miedo al castigo
-  ¡Ah que maravilla! Hablas como todo un maestro. ¿Algo más?
- Nada más, lo de Dios es algo muy íntimo lo quiero averiguar yo solo. No quiero que nadie me de ideas preconcebidas. Quiero empezar de cero por mí mismo sin que nadie me quiera vender ideas de dioses raros y mágicos. Apenas ahora surge en mí un deseo ferviente de encontrar mi verdad acerca de eso. Sin que nadie me dé explicaciones  que rayan en lo infantil y en lo mitológico. No quiero seguir temiendo ni sintiéndome culpable, quisiera que mis actos sean guiados por el amor y mi estado de alerta, no por lo que otros consideran bueno o malo.
-  Ni hablar…

¡Despierta! Nos leemos el lunes...

jueves, 4 de septiembre de 2014

Nuestro concepto de dios

- La mayoría de la gente cree que su vida estaría bien con unos cuantos cambios - esta vez fui yo el que inicio la conversación- , que con un libro de superación personal, un cursillo de fin de semana o unas cuantas visitas al terapeuta, podrán arreglar eso que les impide ser felices.
- Esa es una idea muy de esta época: ahora todo debe tener una solución sencilla, rápida y, sobre todo, fácil. Cientos de libros de superación personal ofrecen "las siete leyes del éxito", o "los siete hábitos para ser efectivo ", o "los cuatro acuerdos de no sé qué"; la idea que te venden es que con unos cuántos ajustes podrás mejorar tu vida de inmediato.
- Pero no sirven ¿O sí?
- ¿Puedes curar el cáncer con una aspirina?
- Por supuesto que no.
- Pues es lo mismo. El mundo en que vivimos está terriblemente mal, hundido en la indiferencia, la miseria, la injusticia, la inconsciencia. ¿Crees que ser altamente efectivo tenga algún efecto benéfico para esta situación?
- No, supongo que no.
- ¿Qué hay de alcanzar el éxito? ¿Crees que eso ayude a mejorar la vida del ser humano? ¿Crees que eso contribuya a que empecemos a respetarnos entre nosotros y a cuidar de la naturaleza?
- No claro que no. ¿Pero entonces dónde está la posibilidad de un cambio?
- En nuestras creencias básicas: los conceptos que le dan sentido y dirección a nuestra vida. Esta es una sociedad neurótica así que todo lo que la sostiene: sus valores, sus metas, sus creencias, son neuróticas.
- Solo si las analizamos conscientemente podríamos entonces elegir las que nos convencen y van con nosotros y las que no nos dan paz.
- Así es, muy bien. ¿Seguimos?
- Pues... si - dije tímidamente temiendo que continuaríamos con otro tema delicado.
- El concepto de dios.
- ¿Zaz! Mejor no, no te metas por ahí.
- Me tengo que meter por ahí ya que ese es uno de los conceptos que crean más conflictos en el hombre.
- No creo que quiera hablar de Dios.
- No vamos a hablar de Dios, hablaremos de uno de los conceptos de dios. Dos cosas distintas.
- ¿Cuál es la diferencia?
- Mira, hay en el mundo muchas religiones, algunas como el hinduismo tienen miles de dioses, otras como el islamismo, el judaísmo y el cristianismo solo uno y otras, como el Budismo Zen o el Jainismo, no creen que exista un dios. Unas creen en el cielo y el infierno, otras en la reencarnación y otras creen que esta vida es lo único que existe.
Así que hablar de un concepto de dios es hablar de cómo entiende cierta religión a su dios y a la vida.
- Muy bien, las formas en la que un grupo de personas ven a dios. Y cada una de ellas es diferente y cada grupo piensa que ellos tienen la razón.
- Así es, muchas personas en el mundo están dispuestas a matar o morir por defender el concepto que tienen de dios. Lo que mata no son las balas, son las ideas. En fin, seguimos.
Tú tienes una idea de dios que recibiste de tu sociedad. No lo elegiste, te fue forzado. Ese concepto está metido en lo más profundo de tu mente, y es bastante feo.
- ¿Cómo que feo? Si es un dios que nos ama y nos cuida.
- Tu dios, el dios que te han dado, no es un dios amoroso. Es un dios que te critica, que te juzga, que te castiga, que no te acepta.
Tu dios, el concepto de dios al que te han obligado a creer, no es un dios justo. Es un dios que te llena de limitaciones, de deseos, de instintos, de pasiones y después se enoja contigo porque respondes a ellas.
Es un dios lleno de contradicciones, que te dice que eres libre pero que si no haces lo que él dice sufrirás por toda la eternidad. ¿Qué clase de libertad es esa?
No es un dios compasivo, es un dios dispuesto a castigarte por los errores que cometes; errores que son el resultado de las limitaciones que el mismo te impuso. ¿Dónde está la compasión en eso?
- A ver, vamos por partes, ¿me obligaron a creer en ese dios?
-  Si, cuando eras niño y antes de que lo preguntaras siquiera, te hablaron de papá dios y te mostraron imágenes  suyas, te llevaron a lo que te dijeron que era su casa. Y lo peor de todo es que te empezaron a inculcar temor hacia él: “Se va a enojar diosito”. “Si dices mentiras dios te castigará”.
-  A mí me daba mucho miedo ir a la iglesia.
-  Caro que daba miedo, llena de imágenes de personas ensangrentadas, tristes y sufriendo. Te dijeron que te callaras y que estuvieras quieto. Parece que a ese dios no le gustan los niños que están llenos de vida. Esa es una religión que promueve la culpa y la tristeza. No hay una sola imagen en las iglesias de personas sonriendo o celebrando.
- Pues nunca lo había visto así.
-  Ese es el problema: Lo socialmente aceptado pocas veces es analizado.
¿Qué crees que siente un niño cuando le dicen que una persona que está clavada en una cruz, llena de heridas, murió por su culpa?
- Supongo que siente una culpa y un miedo terribles.
- Seguro que sí.
- Espera un momento, también tiene cosas buenas.
- ¿Cómo qué?
- Bueno puedes sentir que alguien cuida de ti y tus seres queridos.
- Por un lado, y por el otro que no tienes libertad ni privacidad, alguien te observa todo el tiempo, alguien siempre está al pendiente de tus actos y lleva un registro de todo lo que haces. Alguien te dice siempre lo que tienes que hacer.
- Pues sí, es muy pesado estar siempre "temeroso de dios" como dicen los mayores. Además sintiéndose desvalido y mal acerca de uno mismo. ¿Cómo es que nadie piensa en esto?
- Pues porque lo repiten como pericos, están llenos de miedo y prefieren ignorar las contradicciones, justificar los actos atroces de sus líderes religiosos; a sentir el miedo de hacerse responsable de uno mismo.
- ¿Qué tiene que ver ser responsable con dios?
- Pues que si simplemente aceptaste un concepto de dios sin cuestionarlo, si aceptaste un conjunto de reglas que te dieron otros, si las sigues por miedo al castigo, eres justamente lo que ellos quieren que seas: una oveja, un borrego. No eres responsable de nada.
- Y entonces... ¿existe un dios?
- ¿Quieres que yo te lo diga para que puedas repetirlo como perico? ¿Crees que esa es una respuesta que alguien puede darte? ¿Crees que es tan fácil como leer un libro?
Lo que me imagino, es que si existiera un dios te diría:
¡Deja ya de estar rezando y dándote golpes de pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida. Quiero que bailes, que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.
Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.
Deja ya de culparme de tu vida miserable, yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.
Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito ¿No me encontrarás en ningún libro!
Confía en mí y deja de pedirme ¿me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?
Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te crítico, ni me enojo, ni me molesto. Yo soy puro amor. Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar.
Si yo te hice, yo te llené de pasiones, de limitaciones, de incoherencias, de necesidades. ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear a un ser maligno que los lleve por el mal camino o un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios loco puede hacer eso?
Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de moral, de cualquier tipo de leyes, esas son artimañas para manipularte, para controlarte,  y  solo crean culpa en ti.
Lo único que te pido es que pongas atención a tu vida, que el amor y tu estado de alerta sean tu guía.
Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.
Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para hacer de tu misma vida un cielo o un infierno.
No te podría decir si hay algo después de esta vida pero te puedo dar un consejo: Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir. Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di. Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gusto? ¿Te divertiste? ¿Qué fue lo que más disfrutaste?
Deja de creen en mí, creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amado, cuando arropas a tu hija, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar, cuando bailas como un loco.
Deja de alabarme, ¿Qué clase de dios ególatra crees que soy? Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes admirado, sobrecogido? ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.
Deja de complicarte las cosas y de repetir como tonto lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estas aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para que necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones lógicas?

No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro… ahí estoy latiendo en ti.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Y que hay con la religión?

- Hablemos de religión- dijo mi guía de pronto.
- Un tema delicado - le conteste tímidamente.
- Por ahí vamos a empezar. ¿Por qué es un tema tan delicado? ¿Por qué se habla con tanta cautela acerca de ello?
- Porque es algo que se considera sagrado.
- Claro, ¿qué más?
- Porque son las creencias que la gente considera más importantes.
- Muy bien, ¿Qué más?
- Porque la gente puede ofenderse y molestarse.
- Vas bien, ¿por qué la gente defiende tanto sus creencias religiosas?
- Pues porque de alguna forma explican su vida, explican de dónde venimos y a dónde vamos, quiénes somos, quién es nuestro padre, nuestra madre... explican la vida y la muerte... ¡Explican el significado de nuestra vida!
- Eso. Nuestras creencias religiosas están incluidas en el concepto que tenemos como personas. Así que si alguien habla de nuestra religión creemos que está hablando de nosotros también y sentimos que hay que defendernos.
- Así es, son las creencias más importantes.
- Bien, ¿no te parece extraño que, siendo tan importantes, no las hayamos elegido? ¿Qué no tengamos la posibilidad de cuestionarlas?
- ¿No las elegimos?
- No. Si naces en un país católico, eres católico. Al nacer te bautizan, te hacen luego la circuncisión, te confirman y haces tu primera comunión cuando eres apenas un niño.
- Sin embargo, cuando somos mayores tenemos la opción de cambiarla.
- Solo si eres capaz de superar el miedo que te infundieron, si tienes la fuerza para superar la culpa que te causaría y si tienes la valentía de abrir tu mente.
- Exageras.
- No lo hago, una de las premisas básicas de la mayoría de las religiones es el dogma de fe, es decir, que lo que te dicen es incuestionable.
- Bueno eso es cierto.
- El que cuestiona lo religioso es un hereje y un hereje es uno de los más grandes pecadores. Cuando inicio la religión quemaron a cientos de miles de herejes. Mataban y torturaban a cualquiera que se pusiera en su camino. Sobre todo a aquellos que cuestionaban la fe de manera inteligente y coherente.
- Bueno, eso también es cierto.
- Ahora bien, ¿Cuántas religiones conoces?
- Una, por supuesto.
- Espera, ¿Dijiste que la religión explica el significado de tu vida, que explica tu vida y tu muerte?
- Y más allá de la muerte.
- Y, ¿aceptaste la primera explicación que te ofrecieron?
- No tuve opción. ¡Ja! Tú mismo lo dijiste. O... ¿quizás estoy satisfecho con la explicación que me dieron? - dije sintiéndome como si hubiese anotado un punto a mi favor.
- Te da paz y consuelo ¿no?
- Si... - dije dudando.
- Mientes. Te llena de miedo, de culpa, de rechazo por ti mismo...
- ¡Hey! ¡Ya te estás pasando de listo! - le dije encolerizado- . No te metas por ahí...
- ¿Por qué no?- me dijo retándome.
- Porque la religión es algo bueno, es algo sagrado. Una de las pocas cosas buenas que le quedan al hombre.
- Pues no estoy de acuerdo.
Los líderes de la religión no buscan darte paz y consuelo. Buscan manipularte y explotarte. Te llenan de miedo, de culpa, de rechazo por ti mismo; esas son sus herramientas. Te tienen aterrado con sus amenazas del infierno y lleno de avaricia con sus promesas del paraíso, ese es su sistema.
Son despiadados: primero te convencen de que eres malo, de que eres un pecador, de que nada bueno puede salir de ti, de que necesitas ser salvado y después, ¿quién crees que puede salvarte? Ellos mismos por supuesto.
No tienen escrúpulos: predican sobre el amor y la compasión sentados en montañas de dinero y no mueven un dedo por ayudar a quien lo necesita. Hablan de paz y hermandad y su institución ha matado a más gente en la historia de la humanidad que todas las guerras mundiales juntas.
- ¿Por qué? ¿Por qué haría alguien algo así?
- Por inconsciencia, por ignorancia, por miedo. Porque ellos fueron tratados igual. Porque nos tocó a nosotros cambiar el estado de las cosas, no a ellos.
- Pero... si la religión es uno de los pilares de la sociedad - comente abatido.
- Tienes razón, sin la religión la sociedad no sería lo que es ahora, el ser humano no podría ser tan brutalmente explotado y manipulado.
La religión mantiene a los pobres tranquilos porque: "Es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos. "
La religión mantiene tranquilo al que es explotado porque: "Hay una vida mejor más allá de la muerte para los pobres de espíritu. "
Calma al que sufre y evita que luche por sus derechos porque: "El sufrimiento enaltece el alma."
Sin el auto-rechazo que promueve la religión, sería casi imposible enviar a los jóvenes a la guerra.
- ¿Cuál auto-rechazo? - dije exhausto, esto era demasiado para mí.
- El rechazo de tu sexualidad, la culpa alrededor de todo lo que es natural en ti, de la energía que te mueve, de la energía que te trajo a este mundo. Ese auto-rechazo.
- No, no, no. Espera - dije enérgicamente- , sin los límites que pone la religión este mundo sería un desastre.
- ¡Este mundo es un desastre!
- Pero, ¿sería peor? Todos seríamos unos pervertidos
- Todo lo contrario. El hecho de pensar que el sexo es malo, que es sucio y pecaminoso, es lo que hace que haya tantos problemas a su alrededor. Si se viera como es, algo tan natural como comer, como reír, como dormir; no habría esa obsesión que se ha creado.
- Me es muy difícil aceptar todo esto.
- No lo aceptes. Cuestiónalo, ponlo a prueba. Te dije que cuestionar tus creencias no es nada fácil.

- Apenas empiezo a entenderlo.

martes, 2 de septiembre de 2014

Una zanahoria que nunca alcanzamos


Reflexionando me surge una pregunta que me ha repiqueteado en el pensamiento desde hace años: ¿Todos estamos insatisfechos, necesitamos de amor y reconocimiento y  no la pasamos buscando en el lugar equivocado?
-  ¡Creo que Sí! ¿Pero por  qué nos cuesta tanto trabajo creerlo?
Seguro recuerdas esa historia del burro que, atado a un molino y con una zanahoria colgada justo frente al hocico, da vueltas y vueltas tratando de alcanzarla, lo que hace que el molino funcione. ¿Cuáles son las dos condiciones indispensables para que el burro no se detenga?
-  Que tenga hambre.
-  Esa es una ¿y la segunda?
-  Tragarte todo lo que te dicen sin masticarlo es lo que te tiene programado.
-  ¡Carajo!  ¡ Y que nunca la alcance!
-  Exacto. Que nunca la alcances. No puedes hacer que un burro satisfecho dé vueltas inútilmente.
Lo que mueve a la sociedad es la insatisfacción del hombre. El que se siente incompleto, imperfecto, vacío. Siempre le falta algo, siempre hay algo que  cambiar. Va por el mundo con un hoyo en el pecho, perdido, tratando de llenarlo.
-  ¿Y cuáles son las zanahorias que nos ofrece la sociedad?
-  Las hay de todos tipos, las más obvias son las materiales: El auto nuevo, la computadora mas reciente, el celular da moda, la ropa y los cosméticos de moda, tener más dinero.
-  aunque en apariencia esas zanahorias si puedes alcanzarlas.
-  En realidad no, cada año ofrecen autos nuevos, mejores, más modernos. Cada mes hay computadoras más poderosas, más rápidas, más pequeñas. La moda cambia cada temporada. Y el dinero, ¿Cuánto es suficiente?
-Como no recibimos el amor que necesitábamos en la infancia, como no nos ayudaron a apreciar nuestra valía, como no fuimos reconocidos, ¿Ahora vamos por la vida buscado llenar ese hoyo?
- Llegamos a este mundo completamente vulnerables y nuestros padres y tutores en lugar de tratarnos con el respeto que merece un invitado de lo desconocido, con la admiración que merece el milagro más grande y con el amor que necesita uno de los seres más sensibles de este mundo; nos condicionaron, destruyeron nuestra belleza, nos llenaron de miedos y dudas.
- ¿Por qué harían eso nuestros padres si tanto nos aman?
-  Por inconsciencia, por ignorancia, por miedo. Porque ellos fueron tratados igual. Porque nos tocó a nosotros cambiar el estado de las cosas, no a ellos.
-  ¡Esa es una gran responsabilidad!
-  La libertad sólo viene con responsabilidad.
-  ¿Y cómo llenamos ese vacío que tenemos?
- Por lo pronto recapacitemos como no se llena ese vacío.
- No se llena con posesiones ni con dinero, eso  queda claro.
- No se llena con logros. No importa cuánto logres en la vida, ni cuanto trabajes, ni cuanto asciendas en la escalera del "éxito''.
- Si todos llevamos ese vacío no se llena tampoco con una relación ¿correcto?
- Muchas personas se unen para "compartir sus soledades'' pero un vacío no tapa un hoyo... lo hace más grande.
- ¡Entonces eso no se llena con nada que venga de afuera!
-Ese vacío que todos sentimos, esa insatisfacción con lo que somos y con lo que es nuestra vida, ese hoyo que nos roba la paz, ¡se llena de adentro hacia fuera!
- ¿Cómo?

(Mañana continuamos)