jueves, 21 de noviembre de 2013

Equilibrio vital


Con frecuencia, en nuestros cursos de Coaching para directivos incluimos un segmento dedicado al “equilibrio vital”. Algunos directivos hacen de Coach mutuamente para aumentar su consciencia de tal equilibrio, o la ausencia del mismo, entre el trabajo y otros factores como la pareja, los hijos, el ocio, la aventura, el tiempo de sosiego para el alma, la salud y la contribución a la comunidad.
La empresa ha absorbido una parte excesiva de la vida de demasiadas personas y a un coste personal el demasiado alto. Cada vez es mayor el número de ejecutivos y directivos que viven para trabajar en lugar de trabajar para vivir. El estrés, la ruptura del matrimonio, hijos desatendidos y mala salud están más extendidos de lo que la mayoría de la gente de empresa se atreve a admitir. El Coaching es una forma suave de despertar la consciencia de los desequilibrios existentes y de ayudar a que la persona encuentre un camino hacia adelante que resulte provechoso para su trabajo y su función en la sociedad. Esto suele implicar la creación de una visión de futuro o de un ideal al que aspirar, algo muy distinto de luchar para sobrevivir evitando has problemas.

Muchos ejecutivos están descubriendo que las sesiones regulares de Coaching con un Coach externo, incluso por teléfono cuando es necesario, pueden tener un efecto transformador en la calidad de su desempeño en el trabajo y en sus relaciones en el hogar. Si bien esta es una aplicación inmensamente valiosa del Coaching, no es en cierto modo preventiva sino curativa. Si el ethos de gestión predominante en una empresa es el Coaching, el factor vital de equilibrio formará simplemente parte del programa para la buena gestión y el buen desempeño, y los problemas raramente se presentarán a las primeras de cambio.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El coaching Ejecutivo


Un coach diestro rara vez da o prescribe soluciones
Otros libros y artículos se han centrado en el coach como individuo independiente. Los directores de grandes compañías, y sobre todo los jefes, ejecutivos; pueden ser sociables, pero también muy solitarios. No hay mucha gente a la que puedan recurrir en demanda de ayuda. La mayoría de las veces no pueden recurrir a nadie en el seno de la organización. A menudo, la incertidumbre acerca de la confianza y la confidencialidad, la competencia encubierta en la propia organización y la naturaleza resbaladiza de la escala jerárquica hacen difícil para un director general dirigirse a uno de sus compañeros en la sala de juntas para hablarle de cuestiones que pueden estar relacionadas con el desempeño u ocupación propios, o sobre algún colega. Sin embargo, es posible que incluso sea más habitual el simple deseo de consultar a una persona imparcial, a alguien que no tiene ningún compromiso con la empresa o que no ocupa cargo alguno en ella, es decir, un tercero que no esté involucrado en la organización o su cultura. Un coach independiente puede resaltar ideas, suscitar soluciones y apoyar su aplicación de una forma que pocas personas dentro de la organización podrían hacer.

Los altos ejecutivos reconocen cada vez más los beneficios y las oportunidades obtenidos al explorar nuevos caminos sobre la base de consultas que han sido programadas regularmente con un coach. Lo mismo vale para los equipos empresariales de mayor responsabilidad, que pueden invertir la mayor parte de su tiempo disperso. Cuando se reúnen, quieren que sus encuentros sean lo más productivos posible, y la labor de equipo realizada por un coach independiente es una forma excelente de conseguirlo. El coach es capaz de seguir la marcha de las dinámicas del equipo y prestar atención a los procesos de grupo mientras apoya y libera al equipo para que este se pueda concentrar en la tarea. La demanda de buenos coaches independientes se está incrementando en todas las áreas.

martes, 19 de noviembre de 2013

La habilidad, el arte y la práctica del coaching



El coaching es una conducta empresarial que está en el extremo opuesto del “ordeno y mando”
La finalidad de este libro es describir e ilustrar lo que el coaching es en realidad, para qué se puede utilizar, cuándo y cuánto se puede emplear, quién puede hacer uso de él convenientemente y quién no. A diferencia de las atractivas afirmaciones de One Minute Manager (El ejecutivo al minuto), en el ámbito de las empresas no existen soluciones rápidas. El buen coaching es una habilidad, un arte quizás, que requiere una profunda comprensión y una dilatada practica si se pretende extraer todo su asombroso potencial. Leer este libro no le convertirá en un coach experto, pero le ayudará a reconocer el enorme valor y potencial del coaching, y tal vez le inicie en un viaje de autodescubrimiento que puede tener un poderoso efecto e su éxito empresarial, en sus habilidades deportivas y de otro tipo, así como en la calidad de sus relaciones con los otros en el trabajo y en el hogar.
Esto sigue siendo verdad hoy en día igual que lo era cuando se publicó la primera edición de esta obra en 1992. Lo interesante es constatar que el coaching no queda meramente en la moda del mes o incluso del año, como habían pronosticado algunos críticos, sino que en la actualidad ha cosechado un amplio reconocimiento por su valía, su pertinencia y su importancia en la empresa. Ha merecido el apoyo de lo mejor de la comunidad empresarial.
Lo malo es que el vivo deseo de aplicar el coaching ha dado como resultado la aparición de diferentes formatos de manera inadecuada a resultado la aparición de gerentes formados de manera inadecuada y apresurada, supuestos coaches, incapaces de satisfacer las expectativas de aquellos en quienes recae su labor. En demasiados casos no han comprendido plenamente los principios psicológicos vinculados al desempeño en que se fundamenta el coaching. Sin esta comprensión pueden hacer uso de los recursos del coaching o utilizar los comportamientos vinculados al mismo, como la formulación de preguntas, pero acaban fracasando a la hora de conseguir los resultados deseados.
Sin embargo, debo apresurarme a tranquilizar al coach potencial; el atractivo del coaching reside en su profundidad e impacto, y en que no hace falta tener un doctorado de psicología para practicarlo. Esta tercera edición explica más clara y detenidamente los principios del coaching y los ilustra con analogías sencillas, extraídas no sólo del mundo de la empresa sino también del deporte con frecuencia, los principios más profundos se entienden más fácilmente partiendo de los prejuicios y los supuestos del propio campo de aplicación.
Esta edición clarifica aun más el proceso y la práctica del coaching a partir de la experiencia adquirida en las miles de horas de formación que mis colegas y yo hemos impartido a otros tantos miles de participantes en nuestros cursos en el transcurso de diez anos.

También tiene otro propósito con los años se han publicado diversos libros sobre coaching, algunos centrados exclusivamente en su aplicación en el desarrollo personal o profesional. Si bien éste es un campo extraordinariamente productivo, en mi opinión no es la aplicación más importante de los principios del coaching. Hablaremos de ello más adelante.