sábado, 27 de abril de 2013

El coaching saca lo mejor de las personas (2 de 2)



¿Puede ser que por la vida que se lleva ahora se requiera más de sus servicios que años atrás?
Estamos en constante evolución, pero si nos paramos un momento y reflexionamos, veremos que la globalización en la que estamos inmersos nos ha hecho olvidar con frecuencia que tratamos a seres con emociones, no sólo con pensamientos. Se ve en todas partes y en la empresa en primer lugar. También han cambiado las prioridades y una de ellas es que la devoción por trabajar en un mismo sitio toda la vida laboral ha cambiado: ¿a quién se le da hoy en día un premio por estar 25 años en una misma empresa?

El coaching debe tener distintos procesos.
Concretamente de tres modos distintos. Uno es el de programas abiertos en los que participan muchos ejecutivos y empresarios; otro es el de programas concretos dentro de las empresas; y, finalmente, el tener a un coaching más personal, con un directivo tu a tu.

El perfil del coaching parece que es casi el de un psicólogo.
Tenemos la tendencia a asociar aquello que no nos es del todo familiar con aquello que conocemos, y sí, admito que hay similitudes. Con los que más se nos asocia es con consultores, psicólogos, terapeutas, incluso entrenadores deportivos. Pero no nos parecemos a ellos en algo esencial: cuanto menos sepamos del área en la que vamos a trabajar, mejor, porque así aportaremos a nuestras preguntas experiencias sin prejuicios. Y esto significa que no vamos nunca al pasado, miramos donde estamos hoy y dónde se quiere estar mañana.

Más que, quizá, en ninguna otra profesión, el trato con la gente en esta es esencial.
Por supuesto, este es un trabajo que está enfocado exclusivamente a la relación con las personas. Y teniendo muy presente que esta prioridad esté incluso por encima de los objetivos marcados. Es decir, que si nos damos cuenta de que las prioridades son inalcanzables para la persona, preferimos ocuparnos de ella. Porque parte de la filosofía y metodología del coaching es el crecimiento y el desarrollo personal, a través del cual podemos lograr cosas, pero nunca al revés.

Parece casi como un manual de autoayuda.
La relación con los demás y el querer ayudarles son elementos básicos. Pero más que eso, al coach le tiene que gustar ayudar a los demás. Por eso es muy vocacional, aunque también hay un elemento económico importante, claro está. Para determinada gente, es casi una oportunidad. Es la idea de “quiero dar un giro a mi vida, me gusta ayudar a la gente y además, no sólo disfruto sino que gano dinero”.
Admitámoslo: la sensación de desconocimiento en este país produce una cierta desconfianza a la hora de pedir sus servicios.

A nivel mundial está habiendo un boom, pero sí, hay un componente cultural muy importante.

viernes, 26 de abril de 2013

El coaching saca lo mejor de las personas (1 de 2)




Parte 1
Los coaches son especialistas que sacan lo mejor de las personas, sin decirles cómo deben hacerlo.

Una de las profesiones surgidas hace pocos años y que parecen tener un futuro más que prometedor, es la que se conoce como el coaching. Se podría traducir como “asesor”, “consultor” o incluso “entrenador”, pero va más allá de todo ello, e incide en ámbitos que no son estrictamente profesionales.

En el fondo, parece que un coach no deja de ser asesor.
Bien, esta palabra es casi tabú dentro de nuestro mundo, porque implica que alguien te da consejo, y en el coaching no asesoramos: somos especialistas en sacar lo mejor de las personas, sin decirles cómo deben hacerlo. Este es el elemento diferencial con otras profesiones.

Es decir, que el coach proporciona los elementos para que la gente se dé cuenta de lo que debe hacer para llegar hasta donde ellos mismos se proponen. ¿Es eso?
Más que proporcionarles estos elementos, les ayudamos a cuestionar sus objetivos para que, a través de toda la metodología del coaching, puedan descubrir aquellas conclusiones que quieren alcanzar. En el coaching existen dos principios: consciencia y responsabilidad. La pregunta es: ¿Cómo llegar a ellos?

Bien, ¿cómo llegar a ellos?
Esto es lo poderoso del proceso del coaching. Si uno no se da cuenta de algo que quiere cambiar, pues pude llamar a un experto para que haga un estudio de competencias; pero, si falla, ¿a quién se le hace responsable? En cambio, si va bien se conseguirá lo que se quiere, pero gracias al experto y no porque uno lo haya desarrollado. Aquí lo que hacemos es que si uno realmente quiere desarrollarse, el coach tiene la habilidad para que se llegue a tomar consciencia de lo que hace falta o de lo que ya se tiene, para emplear los recursos y ver las vías que hay que tomar.

¿Qué tipo de perfil tienen como cliente?
De todo, especialmente en equipos de personas. En la dirección moderna, el que tiene unos conocimientos específicos sólo puede abarcar un campo limitado, así que hoy en día es raro que un directivo se limite nada más que a dar órdenes: casi todos los directivos están ya manejando equipos. Así que estas habilidades son diferentes porque uno puede ser ingeniero, el otro abogado, pero al final, la alta dirección lo que hace es manejar a gente. Lo que nos lleva a una conclusión.

¿Cuál?
Que en el mundo empresarial hay una carencia enorme de cómo tratar con la gente, de cómo hacer que la gente tome conciencia y responsabilidad.

jueves, 25 de abril de 2013

¿Qué harías si no tuvieras miedo?


Esta interesante pregunta que le hace una de las personitas que vivían en el laberinto en la historia ‘¿Quién movió mi queso?’, nos lleva a meditar en el tema de los miedos que acompañan al individuo a lo largo de su vida.


A veces nos acorazamos bajo una dura corteza llamada personalidad y que nos hace parecer valientes y hasta osados, cuando en nuestro interior podemos estar forcejeando con miedos y estructuras mentales muy arraigadas que nos llevan a tomar decisiones desacertadas.

Esta pregunta se torna tan interesante precisamente porque es una pregunta de coaching que en el contexto adecuado, debería llevar al interpelado a analizar eso que en su interior lo hace dudar, eso que relaciona con conceptos preestablecidos y eventualmente inadecuados. Este es precisamente el propósito del coaching como disciplina, ayudar al entrenado a ver aquello que le está entorpeciendo su mejor juicio, el desempeño adecuado en su gestión y que ralentiza sus decisiones y procesos organizacionales, pero más allá de ayudarle a verlo, lo ideal es llegar a acompañarlo en ese aprendizaje que se requiere para ver resultados en tiempos cortos. 

Es allí donde el coach y el proceso de coaching cobran mayor valor, puesto que no basta con conocer el problema, sino llevarlo en un franco camino de empoderamiento y control.
En una de las sesiones del diplomado, uno de mis entrenados me preguntaba: “¿Por qué hay cosas tan obvias y tan sencillas que no somos capaces de ver por nosotros mismos?”.

Yo le mencionaba lo de los argumentos de vida y posiciones que adoptamos hacia la vida y que nos llevan como el burrito, siempre por el camino conocido y mucho más transitado… aprendemos a hacer las cosas, a tomar las decisiones y a hacer acuerdos que muchas veces ni siquiera consideramos nuevas opciones, precisamente porque nos sabemos los caminos de memoria, entramos en la llamada “zona de comodidad”.

Existe una frase que se le ha atribuido a Albert Einstein: “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” y esta es precisamente una reflexión que le pedimos a nuestros alumnos que hagan en el proceso de inmersión en coaching, ya que en síntesis lo que buscamos es llevarlos al “despertar” que los lleve a tomar una posición clara respecto de los desafíos que supone la vida diaria.

Hoy queremos llevarle a que reflexione lo que usted sería capaz de lograr si se libera de sus miedos, de esos fantasmas que lo limitan y reducen, esos gigantes que usted mismo ha erigido quizá inconscientemente. Hasta dónde hubiera sido capaz de llegar a estas alturas de su vida si no tuviera esas talanqueras mentales. Ahora usted me dirá: “Bueno, yo no creo tener esos miedos de que habla”… pero tenga la seguridad que la mayoría de cosas que usted ha soñado, no las ha realizado. Cuántos proyectos no ha dejado en el camino. Cuantas ideas murieron antes de salir a la luz porque pensó que no eran posibles o temió la reacción de los que te rodean. Parafraseando al poeta alemán Hölderlin: “El hombre es un gigante cuando sueña, pero sólo un enano cuando piensa”.

Y no me refiero con esto al soñador sin fundamento. El coaching te da herramientas de vida, de toma de decisiones, de desarrollo de ese olfato de triunfador que te lleva a un nivel superior de conciencia… no como algo esotérico o misterioso, sino sopesado, sentado en la realidad y el conocimiento de tu propio poder, de los principios que rigen al mismo universo y que te van a llevar a actuar, a moverte a ser.

Todos deberíamos vivir un proceso de coaching, un real proceso que te adentre en aquello que te lleva a un mejor nivel de desempeño. A una claridad de lo que eres, de tu relación con el otro y con el todo. Recuerda, tú eres lo que quieres ser.