“Lo que tienen en común las personas indecisas, es
un claro problema emocional”.
Puede que no seamos conscientes de nuestros problemas
emocionales porque nuestra conducta de evitación (también conocida como
conducta defensiva) nos protege impidiendo que los experimentemos. La manera de
“liberar” esas emociones es hacer frente a la situación evitada e identificar
las creencias y los pensamientos que sustentan la indecisión. El modelo ABC de los
problemas emocionales nos ayudará a comprender este proceso:
A = Suceso activador:
imaginamos que hacemos preguntas y comentarios en una reunión (en lugar de
nuestra pauta usual de comportamiento, consistente en guardar silencio o hablar
muy poco).
B = Creencias y
pensamientos: “Diré alguna tontería o me haré un lío con los datos, y quedaré como
un idiota delante de los demás”.
C = Consecuencias emocionales:
profunda ansiedad.
El hecho de imaginar que nos encontramos en la situación
que tendemos a evitar (A), suscita, pero no causa, nuestra ansiedad en C. Lo
que sentimos en C esta mediado por nuestras creencias y pensamientos en B, es decir,
que quedaremos como unos idiotas delante de los demás cuando demos nuestras opiniones.
Guardando silencio en las reuniones, nuestros pensamientos perturbadores que nos
provocan ansiedad no se activan y nos sentimos “seguros”. Más adelante volveremos
a abordar el uso de este modelo.

