viernes, 30 de agosto de 2013

Precisar el problema



Es probable que no sea difícil resolver  un problema si lo expresamos con vaguedad (Por ejemplo: “Es algo que tienen que ver con las relaciones”).


Para que el problema quede claro es conveniente que lo definamos con la mayor precisión posible. 

jueves, 29 de agosto de 2013

Admitir que tenemos un problema y responsabilizarnos de el


Antes de admitir un problema, debemos ser conscientes  de que lo tenemos. Puede que otros sean conscientes de ello y nos señalen cambios de humor  o de conducta (por ejemplo, mayor preocupación,  distanciarnos de los amigos) y que nos neguemos a reconocer que algo va mal.

 La conciencia de que algo va mal puede ir despertando gradualmente en nosotros cuando notamos que nos sentimos incómodos  o alicaídos, se nos van acumulando problemas  que no podemos evitar estallas en una crisis (Por ejemplo, nuestra pareja amenaza con  dejarnos  si no ponemos  nuestros pensamiento en orden), lo que nos hace llegar a la  conclusión  de que algo  no anda bien en nuestra vida. Admitir que tenemos un problema (por ejemplo, que  nos agobia las presiones del trabajo, que debemos desamasiado o que tenemos problemas sexuales) también puede convertirse en un problema. Uno de los principales obstáculos para admitir que tenemos dificultades personales  es la sensación de vergüenza: estamos revelando  a los demás,  o los demás descubren, lo que para nosotros es una debilidad, una diferencia o un defecto  y tememos ser criticados, rechazados, censurados o ridiculizados por ello (por ejemplo, unos amigos se enteran de nuestra impotencia sexual y se burlan de nosotros: ¡Después de todo teníamos razón  y resulta que es una pichafloja!). De todas las emociones  que tiende a reducir nuestra capacidad de pedir ayuda a los demás  y de tratarnos a nosotros mismos  con compasión, la vergüenza es la más importante y destructiva. Para evitar experimentar estos sentimientos  de vergüenza, podemos negar que tenemos problemas, intentar disimularlos o culpar de ellos a otra persona (por ejemplo, me haces perder los estribos con tanto tocarme las narices). Un aspecto  muy importante  de admitir un problema es aceptarnos a nosotros mismos por tenerlo, independientemente de cómo nos puedan juzgar los demás. 

miércoles, 28 de agosto de 2013

Comprende el proceso del cambio personal



Nada es permanente. Los cambios sucede lo queramos o no. No los podemos eludir: nos envuelven de una manera inevitable. Basta con examinar los últimos seis o doce meses de nuestras vidas  para ver cambios, quizás, pequeños  y sutiles, quizás grandes y espectaculares, algunos para mejor y otros para peor, y no hace falta clarividente para ver que seguirá actuando el mismo proceso.


Lo importante es como  hacer que el proceso del cambio actué a nuestro favor. 

martes, 27 de agosto de 2013

Afrontar los problemas emocionales



Cuando tengamos problemas emocionales, recordemos el dicho: así pensamos, así sentimos. Examinemos nuestra voz interior y,  como hemos dicho, identifiquemos, cuestionemos  y modifiquemos los aspectos  de nuestro pensamiento que perpetua  nuestros problemas. Recordemos que cuestionar  y cambiar ideas  profundamente arraigadas exige pensar y actuar  d una manera indistinta; si seguimos pensando y actuando de la misma manera, no se producirá ningún cambio. Mantener el cambio significa poner en práctica las nuevas ideas y conductas y observarnos continuamente para detectar cualquier señal que indique un retroceso ( y que normalmente significa el resurgir de antiguas ideas contraproducentes para nosotros mismos y para nuestros objetivos). En otras palabras, debemos convertirnos en nuestro propio consejero u orientador –“entrenador”- si queremos afrontar con éxito nuestros problemas emocionales.


“Calidad de pensamiento es igual a calidad de vida”.