viernes, 25 de octubre de 2013

Preguntas para marcar objetivos


Para ayudarles a desplazar su atención desde el estado problemático al estado deseado, así como para desarrollar una representación sólida y rica de sus objetivos, puedes utilizar con tus clientes la siguiente lista de preguntas.
Identifica el estado problemático:
¿Cuál es el estado problemático que quieres cambiar?
Mi problema consiste en que 

Define tu objetivo utilizando cada una de las estrategias al efecto:
1.  Negando el estado problemático. ¿Qué quieres dejar de hacer o evitar?
Quiero dejar de 
2.  Identificando la polaridad del estado problemático. ¿Qué es lo opuesto al estado problemático?
Quiero 
3.  Definiendo el estado deseado con respecto a una referencia externa. ¿Quién puede ya alcanzar un estado deseado parecido al que tú quieres alcanzar?
Quiero actuar o ser como  
4.  Utilizando características clave para definir el estado deseado. ¿Qué características importantes (personificadas en el modelo de referencia que acabas de seleccionar en la respuesta anterior) te gustaría manifestar en el estado deseado?
Quiero personificar las características de  
5.  Estableciendo un resultado «generativo»: ampliar cualidades ya existentes llenas de recursos. ¿Qué cualidades asociadas con tu estado deseado posees ya y quisieras tener en mayor medida?
Quiero tener más de  
6.  Actuando «como si». Si ya hubieses alcanzado el estado deseado, ¿qué estarías haciendo, o haciendo más que ahora?
Si ya hubiese alcanzado mi estado deseado, estaría  

Una vez que hayas definido un objetivo, es importante que te asegures de que está «bien formado». La Programación Neurolingüística ha establecido una serie de «condiciones de buena formación» para los objetivos, que sirve de ayuda para asegurarse de que éstos sean realistas, motivadores y alcanzables. 

jueves, 24 de octubre de 2013

Herramientas para el coaching: establecimiento de objetivos


Una de las habilidades más importantes del Coaching consiste en ayudar a los demás a definir y consolidar objetivos. Como ya he señalado en la Introducción de este libro, más que hacia los problemas, las metodologías de Coaching se enfocan hacia las soluciones y se orientan hacia los resultados. Sin duda, en ausencia de un objetivo, no es posible establecer ningún sistema de recompensas o realimentación.
El diccionario Webster define el objetivo como «el fin hacia el que se dirigen el esfuerzo o la ambición», y como «condición o estado por conseguir mediante una determinada línea de acción». Así pues, un objetivo es básicamente el estado o el resultado deseados por el individuo o el grupo.
Es la respuesta a la pregunta: «¿Qué quiere usted?». Los objetivos son la fuente de la motivación y pueden estimular poderosos procesos de auto organización susceptibles de movilizar recursos, tanto conscientes como inconscientes.
Los objetivos constituyen una característica básica de las técnicas, las estrategias y las intervenciones de la Programación Neurolingüística. Se ha dicho que «si no quieres nada, la PNL no es para ti».
Dada su relevancia, es importante que los coaches ayuden a sus clientes a establecer objetivos apropiados y significativos. En este sentido, el buen coach se parece un poco al taxista. La primera pregunta que éste le hace a su cliente es: «¿Adónde quiere ir?». Por supuesto que puedes responderle:
«Estoy harto de aquí, he tenido un montón de problemas. Ha sido horrible». Sin embargo, tras escucharte pacientemente y compadecerte de todo corazón, el taxista te repetirá respetuosamente la misma pregunta: «Así pues, ¿adónde quiere que le lleve?». Tú puedes seguir en tus trece y decirle algo así como: «No quiero ir al McDonald's, y la última vez que fui al Zoo lo pasé fatal. Y, desde luego, no quiero ir a ningún sitio donde haga frío». De nuevo tendrás toda la simpatía del taxista, pero te volverá a preguntar: «Entonces, ¿adónde le llevo?».
Inducir objetivos y resultados de los clientes del coaching puede resultar a veces tan complicado como la tarea del pobre taxista de nuestro ejemplo. Lo más habitual es que, cuando acuden a la consulta, los clientes tengan mucho más claro lo que NO quieren que lo que quieren.

Las descripciones que siguen esbozan algunos de los métodos utilizados para definir objetivos. Cada uno de ellos arroja su propia luz sobre la naturaleza real del estado deseado por el cliente. 

martes, 22 de octubre de 2013

Coaching del comportamiento


 Como ya he mencionado anteriormente, los métodos de Coaching con «e» minúscula derivan principalmente del modelo de Coaching deportivo, promoviendo la percepción consciente de los recursos y las habilidades del individuo, así como el desarrollo de la competencia consciente. Tales métodos implican extraer de la persona sus propias capacidades y reforzarlas a través de una cuidadosa observación y de la realimentación positiva, así como facilitarle al individuo su actuación coordinada con los demás miembros del equipo. Los Coaches de equipo eficaces observan cuidadosamente el comportamiento de sus pupilos y les proporcionan indicaciones y guía sobre cómo mejorar en determinados contextos y situaciones.
Éstas son algunas de las creencias del Coach con «e» minúscula al apoyar a otros y trabajar con ellos:
Cada persona tiene las capacidades que necesita para rendir con eficacia. Dichas capacidades pueden ser llevadas a la superficie mediante las recompensas y el estímulo adecuados.
Si recibe el estímulo y la realimentación apropiados, mi pupilo mejorará su rendimiento de forma natural.
Toda persona es la mejor del mundo en algo. Con el estímulo y la realimentación apropiados de mi parte, mi pupilo será lo mejor que puede ser.
Si una persona conoce mejor algo que ya hace bien, podrá fácilmente mejorarlo.
Mis pupilos crecerán y mejorarán esforzándose y recibiendo realimentación positiva por ello.

El estilo de liderazgo del Coach con «c» minúscula es el de la recompensa condicional, que constituye una modalidad de liderazgo bastante directiva. Implica un compromiso de intercambio de recompensa por el esfuerzo realizado. A este nivel, el buen Coach le dice a su gente lo que tiene que hacer para alcanzar el éxito o la recompensa. Les garantiza a sus pupilos que a cambio de su esfuerzo podrán conseguir lo que desean, al mismo tiempo que los estimula con halagos y reconocimiento por el buen trabajo realizado. Los Coaches con «c» minúscula proporcionan asimismo realimentación específica y constante sobre cómo mejorar el comportamiento. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Niveles de apoyo para el aprendizaje y el cambio (Parte final)


Despertar
El despertar va más allá del Coaching, la enseñanza, la tutoría y el patrocinio, para dar cabida al nivel de la visión, la misión y el espíritu. El despertador apoya a la persona proporcionándole contextos y experiencias que hagan aflorar su mejor comprensión del amor, de sí misma y del espíritu.


El despertador «despierta» mediante su propia integridad y coherencia, poniendo a los demás en contacto con sus propias misiones y visiones porque él también lo está con las suyas. 

Las personas suelen hablar también de haber aprendido lecciones importantes en su vida a través de su implicación con el deporte. Eso ocurre cuando algún Coach es capaz de despertar en ellas la experiencia del juego como una metáfora más profunda de la vida. Sin duda, la razón por la que algunas personas acaban dedicando su vida al deporte estriba en que, a través de él, se sienten conectadas a algo de índole superior. Ciertamente, uno de los principales objetivos para todo Coach debe consistir en trabajar para crear una clase de «espíritu de equipo» gracias al cual sus jugadores sientan que tienen un propósito y que pertenecen a un equipo. Se trata, sin duda, de un factor clave para el éxito de cualquier equipo en competición, así como algo que puede acompañar a la persona el resto de su vida.

Este grupo complementario de competencias (cuidado, guía, Coaching, enseñanza, tutoría, patrocinio y despertar) define el conjunto de habilidades propias del Coaching con «C» mayúscula. Se trata de habilidades esenciales, con independencia de que se esté entrenando a un pequeño equipo de baloncesto, a un compañero de trabajo para que mejore su capacidad de comunicación, a un grupo de proyectos en una empresa, a una persona en medio de una transición en su vida, o al director general de una gran multinacional. Cada uno de los diferentes niveles de apoyo requiere una cualidad distinta de relación por parte del Coach, así como el correspondiente conjunto de herramientas. Por ejemplo, las herramientas de la tutoría son distintas a las de la enseñanza, la guía, o el despertar.