viernes, 21 de junio de 2013

Establece unos límites firmes


“Una persona pierde su verdadera sustancia del mismo modo que un árbol se destruye con un hacha. Al igual que un árbol, la mente no puede conservar su belleza y continuar viviendo si se la tala días tras día.”
Mencio, Siglo IV A.C.
Es prácticamente imposible que lleguemos a la excelencia y a la realización personal si no sabemos establecer unos límites claros y firmes. Todos respetamos a las personas que los establecen. Eso quiere decir determinar hasta donde pueden llegar los demás en su trato contigo. Amén de protegerte, esos límites  te ayudaran a sentirte lo mejor posible. Por ejemplo, la mayoría de las personas tiene establecido el límite de no aceptar que se les ataque o golpee, sea quien sea el agresor. A una así, sabemos que hay personas que, por la razón que sea, mantienen relaciones abusivas. Esta gente es incapaz de poner un límite fundamental: “No puedes someterte al malos tratos físicos” De acuerdo, digamos  que tienes  esta limite en su lugar y que nadie te maltrata. ¿Acaso  te levantan la voz? Bien, eso es otro nivel de maltrato; por lo tanto,  eso quiere decir que no te proteges del todo. Necesitas, pues, ampliar los límites establecidos. Esto es: A nadie le está permitido y nadie debe levantarme la voz. No se lo permitas a tu jefe, y tampoco, por supuesto, a tu pareja.
Susana trabajaba como dependienta en unos grandes almacenes. Tenía muchas dificultades con un jefe en extremo exigente, que se desahogaba despotricando  contra sus subordinados sin ninguna consideración ni tino. Le gritaba a Susana cada vez que cometía el menor error, la cual, además, permitía que sus compañeros de trabajo le hiciesen bromas sobre sus expresiones típicas y su acento del medio oeste. Por otro lado, una de sus amigas se aprovechaba de ella y se dejaba caer por su casa cada vez que no le apetecía estar en la suya.
La historia de Susana es ilustrativa de una situación de imposibilidad de poner límites. En el momento en que decidió que no podía seguir aceptando que la gente le gritara, ser el blanco de las bromas ajenas y que se aprovecharan de ella, todo comenzó a fusionar mucho mejor. Sus colegas dejaron de burlarse de ella y sus amigos de aprovecharse. Como consecuencia adicional, obtuvo un importante ascenso. La nombraron ejecutiva de ventas, porque su jefe, sus compañeros de trabajo e incluso sus clientes la respetaban más.  ¿Cómo logro este enorme cambio? Es muy sencillo. Utilizo el modelo de comunicación en cuatro pasos del consejo 6.
Los límites también dan resultado positivo en el hogar. El novio de una de mis clientes tenía tan mal carácter, que cada vez que se enfadaba gritaba. Ella creía que era un comportamiento normal y que debía tolerarlo. Le pedí que aplicara sus límites.  No estaba bien que su novio le gritase, por la razón que fuese. Hablo con él; le dijo que le quería mucho y que nunca le haría daño intencionadamente ni lo heriría de modo alguno. La única razón por la que él podía enfadarse era que ella lo hiciese intencionadamente. De modo que si ella llegaba diez minutos tarde a una cita, el podía decirle buenamente que eso le molestaba, pero sin ponerse colérico ni gritar. Al principio, acostumbrado a su conducta habitual, en cuanto algo le molestaba, comenzaba a gritar. Ella le respondía con seriedad. Le hacía ver que le estaba gritando y le preguntaba cuanto tiempo necesitaba para que  se le pasase  la irritación. ¿Cinco minutos? ¿Treinta minutos? Volvería una vez que se hubiese calmado. Al final. El comprendió la insensatez de su conducta y largo una carcajada.
Una vez que hayas establecido unos límites firmes y te des cuenta de que le gente no te levanta la voz, trata de expandirlos algo mas,  de modo que los demás  no te abrumen con criticas  improcedentes que tú no has  pedido, o con bromas  a tus expensas. Aun si ese tipo de comentarios se hacen por simple diversión, no son para nada divertidos. Son dañinos  y, por supuesto, nada aceptables. Los comentarios despectivos te disminuyen, consume tu energía y reducen tu capacidad de atraer aquello que deseas en tu vida. ¡No los permitas! Es posible que ahora estés pensando: Magnifico, pero ¿que hago si alguien me grita, llega tarde o se aprovecha de mí? Yo se  que ese es mi nuevo límite. Pero los demás, ¿Cómo lo sabrán? Es muy sencillo, solo necesitas aprender a protegerte con elegancia, de modo que sigue leyendo.

jueves, 20 de junio de 2013

Elimina los debería


“Ser bueno, según el concepto normal de la bondad, es fácil. Simplemente requiere una cierta cantidad de terror sórdido, una buena falta de imaginación y esa baja pasión por la respetabilidad típica de la clase media. “
Oscar Wilde.
Los “debería “son aquellas cosas que creemos que debemos hacer, que representan una obligación, pero que, de hecho, no nos interesan.  Por ejemplo: debería perder peso, debería hacer ejercicio, deberá establecer mayores contactos,  debería usar talla 38, debería ganar más dinero, debería aprender otro idioma, debería hacer esto, aquello o lo otro. Todos estos debería te abruman, te desaniman y te alejan de lo que en verdad te interesa en la vida. Estoy seguro de que podrías hacer una larga lista con todos tus debería ahora mismo, y por cierto, te lo recomiendo.  Y una vez  que la hayas hecho, haz una bola con esa hoja de papel y quémala. Sí,  eso mismo.  Debes sacarte de encima los debería. Es un peso que te agobia, que no te lleva a ningún sitio, y que consume tu preciosa energía vital.  Mucho mejor  es olvidarlos, y crear otra lista de nuevos objetivos que te pongan en actividad. ¿Cómo puedes saber si estas delante de un verdadero objetivo o de un debería? Bien, una manera segura de averiguarlo es preguntarse: ¿Cuánto tiempo hace que lo deseo? Si hace más  de una año, es un debería que no tiene vitalidad alguna. No necesitas seguir dándole vueltas y atándote a ese objetivo caduco ni un minuto más. ¡Líbrate de él!  ¡Ahora mismo! ¡Ya! Ah, protestas por qué piensas que si abandonas el objetivo de perder peso, nunca lo conseguirás.  Bueno, puede que sea verdad, pero, ¿Cuantos años hace que dices que necesitas perder peso? Si hace muchos años, no creo que suceda jamás, de modo que podrías reemplazarlo  por otra cosa que tengas un verdadero interés en crear.
Algunos de mis clientes están dispuestos a aceptar este consejo y olvidarse de sus objetivos. Pero la mayoría quiere conservarlos. Es sorprendente lo atados que estamos a estos debería. Si durante la mayor parte de tu vida has usado una talla 48 ¿a quién le importa que uses o no una talla 38? Si hasta hoy has vivido perfectamente sin saber francés, quizás no necesitas seguir pensando en ese objetivo. Creo que, en caso de no poder desprenderte de esos deseos, lo mejor es transformarlos de manera que puedan ser posibles.
Por ejemplo. En lugar de concéntrate en perder peso, podrías plantearte el objetivo de cuidarte mucho más que hasta ahora. Es una labor que implica una serie de actividades nuevas, como pueden ser: ir a ver a un nutricionista para que  elabore un plan de alimentación especial para ti, salir a hacer ejercicio en lugar de instalarte en el sofá, hacerte un masaje terapéutico semanalmente o cada quince días, hacerte un tratamiento facial periódico, inscribirte  en esa clase de jazz que siempre te intereso’, rodearte de personas que comen como a ti te gustaría comer y que tienen hábitos saludables y pasar menos tiempo con aquellos amigos que no apoyen esos nuevos hábitos  que intentas incorporar a tu vida. Todas estas actividades conforman un nuevo objetivo más ameno y vital que simplemente decir “Debería perder peso”.
De modo que examinar tu lista de “debería” y deshazte de todos los que puedas. S i realmente ves que hay algunos que te resulta imposible eliminar, busca la manera de delegar en parte la responsabilidad. Imaginemos que realmente debes hacer ejercicio. No puedes permitirte el lujo de  tachar esa tarea de tu lista  y seguir adelante porque te resulta imprescindible. Contrata un entrenador, asóciate a un club de excursionistas o haz cualquier otra cosa encaminada hacia el objetivo. No sigas agobiándote dejándolo en un “debería”.
Supongamos que quieres conseguir un trabajo mejor que el actual, pero todavía no tienes la motivación suficiente. Pon tu currículum  al día (también puedes encargar esa tarea a un experto), habla con un cazatalentos y deja en sus manos esa tarea de encontrarte nuevo trabajo.  Si no te vez capaz de actualizar tu currículum, contrata una agencia especializada en selección de personal de empresas, o preséntate a distintas entrevistas, y si no logras resultados, entonces deja de lado es objetivo. Es mucho mejor eliminarlo de tu mente y continuar. Inmediatamente sentirás que te has sacado un peso de encima.
Sandy, una asistenta social de cuarenta y cinco años, me contrato  porque acababa de divorciarse y quería encontrar una nueva relación afectiva. Para ello, pensaba que debía perder peso, pero no sabía cómo comenzar. Asistía a clase de gimnasia esporádicamente, pero no era suficiente. Decía que carecía de voluntad y disciplina. Le explique’ que, si tenía una estructura de apoyo eficaz, no necesitaría de su voluntad. La incite a que se construyera un sistema de apoyo que le facilite las cosas. Era una persona muy seria y cuidadosa. Yo estaba seguro de que si concertaba una cita para encontrarse con una amiga en el gimnasio, de ningún modo faltaría.
Sandy puso su bolsa de gimnasia en el coche, para poder ir diariamente al trabajo. Sabía perfectamente que si iba primero a su casa, ya no iría al gimnasio. Quedo con una amiga que también se había propuesto mejorar su figura. Se encontraron en el gimnasio y terminaron haciendo treinta y cinco minutos de ejercicio.  Sandy se sentía magníficamente bien. Sus colegas de trabajo se dieron cuenta de su entusiasmo y uno en particular, un hombre, le pregunto que si le gustaría salir a correr con él.
Una cosa llevo a la otra. Muy pronto, Sandy  no solo había perdido cuatro kilos, sino que hacia ejercicio con regularidad y tenía un compañero que la acompañaba. ¿Cuáles son los objetivos que te agobian? Si no has hecho nada al respecto durante el  último año, deshazte de ellos inmediatamente o formúlalos de nuevo. T e recomiendo especialmente que si durante años tu objetivo ha sido perder peso, te olvides de él. Recuerda que siempre puedes volverlo a escogerlo más adelante.  Por ahora, no está mal que te dieses un respiro y que durante un tiempo te sacases ese peso de encima. Otro de mis clientes, Howard, abandono su objetivo de perder peso, y en lugar de escogió practicar tai chí. Almorcé con él unos meses más tarde  y, si bien no había adelgazado, se lo veía mucho más sereno, seguro y bien físicamente. Desesperándote no conseguirás nada.  Jim otro cliente, un dinámico especialista en subastas inmobiliarias, era un gran redactor de listas. Cada año  nuevo se hacia un numero sorprendente de buenos propósitos. Este año, me mostro una lista de veinticinco objetivos, y le pedí que la revisara, para ver  si había  alguno que perseguía desde hacía más de un año.
Además le pedí que borrara los “debería”. Redujo su lista a cuatro objetivos claves relacionados con actividades que le apasionaban. Se sintió muy liberado y sorprendido del resultado. Deshazte ya de esos objetivos inútiles, porque son un escollo para el desarrollo de una actividad eficaz durante el resto del año.

miércoles, 19 de junio de 2013

Créate diez hábitos diarios


“Los buenos hábitos, que ponen bajo control nuestras bajas pasiones y apetitos, nos liberan para que podamos aventurarnos en experiencias vitales de mayor amplitud. Muchos de nosotros dividimos y disipamos  nuestras energías dudando de lo que hacemos, cuando la solución es evidente.”  
Ralph W. Sockman.
La mayoría de nosotros poseemos algunos maslos hábitos que en realidad no nos aporta ningún  tipo de alimento intelectual ni afectivo, ni nos hacen sentir más seguros de nosotros mismos. Es posible que haya pasado  de ser un hábito convertirse en una adicción, tal como en mi caso, con aquella taza diaria de café antes de que tomara conciencia de que me  había vuelto adicto. Los expertos opinan que para cortar una costumbre, hay que reemplazarla por otra distinta. De otro modo, se volverá a caer en la misma situación anterior. Lo ideal es que quieras reemplazar un mal hábito  por uno bueno, esto es, por uno que te aporte mayor energía en lugar de consumirla.
¿Cuáles son las diez cosas de las que disfrutas que te gustaría hacer a diario? Quizá quieras disponer de un cuarto de hora de sosiego para planificar tus actividades del día, o para pensar en algo creativo.  ¿Un descanso de diez minutos al llegar a casa después del trabajo para olvidarte un poco de los problemas? O, en lugar de conducir, quizá te gustaría ir al trabajo en bicicleta. Al mediodía, trata de comer en un parque, bajo un árbol, en vez de ir a una cafetería. O bien llévate tu comida a casa, en lugar de comprarla o de comer en un restaurante de comida rápida. Trata de irte a dormir una hora más temprano y de levantarte una hora antes de lo acostumbrado. No se trata de encontrar nuevos hábitos  que veas como una (obligación), si no algo  de lo que disfrutes, que realmente te apetezca hacer. Cada persona es distinta y su elección será personal. Mucha gente vive sometida a tanta tensión, que cuando les propongo esta tarea, tienen problemas para comenzar porque ni siquiera pueden llegar a imaginarse diez hábitos placenteros. Ese fue mi caso. Había perdido por completo el contacto con las cosas que amaba. (Fue una época en que, camino del trabajo, deseaba que un autobús me atropellase para poder estar en el hospital, tumbado y en paz durante un tiempo). No podía pensar en otra cosa que no fuese lo que debería hacer. Por ejemplo: Debería hacer ejercicio diariamente o  Debería comer más verduras. Ninguna de esa cosas me entusiasmaba  ni me  parecía interesante, de modo que tuve que volver a reflexionar y ver lo que podía resultarme agradable y divertido. Mi lista de diez hábitos termino siendo una combinación  de algunas cosas divertidas y otras que sabía que necesitaba hacer a diario:
1.       Ir al trabajo  a pie en lugar de tomar el metro (controle el tiempo y me encontré con que, si tomaba el metro, tardaba cuarenta minutos, y caminando, tardaba una hora desde mi puerta de mi casa a la del despacho. Seque la cuenta. A cambio de eso veinte minutos extras, ganaba una hora de ejercicio diaria y ahorraba un dólar y cincuenta centavos de transporte. Este paseo diario término siendo una especie de meditación.)
2.       Limpiar mis dientes con hilo dental  todos los días. Es una especie de debería, pero no me importa porque mis dientes están esplendidos y me gusta.
3.       Llamar diariamente a un amigo  o mandar una nota de agradecimiento.
4.       Comer fruta fresca (frambuesas, fresas, un mango, una papaya, una pera jugosa…).
5.       Hacer algo para mimarme todos los días (tomar un baño de espuma, comprar una nueva revista, pasear por el parque, compra flores frescas para el despacho…).
6.       Tomar vitamina C y un complejo mutivitaminico (es bastante fácil).
7.       Hacer ejercicios diariamente para la espalda. 8Siempre he sufrido de dolor de espalda y lo ejercicios me ponen en movimiento.)
8.       Decirle a tus seres  amados Te quiero todos los días.
9.       Cada mañana, dedicar un cuarto de hora para planifica mi día.
10.   Ordenar mi escritorio todos los días antes de irme a casa.

Una buena idea, en caso de que  y tengas problemas para abandonar un habito perjudicial o para establecer uno bueno, es llevar un registro de tus progresos y colocarlo en un lugar visible. El sistema que utilices  no tiene gran importancia, pero necesitas algunos elementos visuales para no perder de vista tus objetivos. Por ejemplo, Elaine St James, en su libro “Simplicidad interior”, sugiere que  se utilice el método de la estrella dorada, el premio que se solía dar a los niños en los parvularios. Si te ilusionaba conseguir  un premio cuando ibas a la escuela, puedes usar ese sistema, o bien créate otro que te convenga, siempre que sea algo que está a la vista.
El sistema de la  estrella dorada consiste en premiarte con una estrella cada día que logres algo que te proponías. Supongamos que quieres dejar de ver la televisión (consejo 32). Cada día que no mires la televisión, cuelga una estrella en un calendario en la pared, para poderla ver clara mente. No tienes que explícale a nadie lo que significa. De hecho, es mejor no decírselo a nadie.
Guarda el secreto; así evitaras los comentarios o las criticas ajenas. Una vez que hayas conseguido un mes completo de estrellas, prémiate con algo muy especial; pero, eso sí, que el premio no se permitirte el habito que acabas de dejar.  
Quizás prefieras dibujar un grafico para registrar tus procesos. Algunos de mis clientes recortan fotografías  de revistas y hacen un collage que les ayuda a establecer sus nuevos hábitos. Uno de ellos tuvo  programado un correo electrónico automático dirigido a sí mismo para que le recordase evitar cada día una nota de agradecimiento,  hasta que esto se  convirtió en un hábito. Por lo general, nuestra vida esta tan llena de preocupaciones que resulta  de gran ayuda tener un recordatorio hasta que el nuevo habito sea tan natural como lavarse los dientes. Es más fácil trabajar para establecer solo un nuevo hábito por vez, pues tratar de lograr los diez al mismo tiempo resultaría agobiante. Todo esto puede parecer una tontería, pero de hecho es una gran ayuda tener algún tipo de señalización visual, o convertir este proceso en un pequeño concurso o juego. Uno de mis clientes, Kendall, que es atleta, era un adicto al azúcar y decidió premiarse con una estrellita dorada cada día que no tomara azúcar. No quería ver solo un día en blanco en el calendario. El elemento visual no solo muestra concretamente y con exactitud si estás haciendo bien las cosas, sino que te motiva para seguir adelante. Kendall acostumbraba a llevar la cuenta mensualmente y estaba seguro de  que se calificaba mejor de lo que realmente merecía. Si no prestaba mucha atención, era fácil que se le olvidara, por ejemplo, de las tortas con jarabe de arce del desayuno. A medida que pasa el tiempo, el registro visual es cada vez más importante. Al cabo de dos semanas sin probar azúcar, mi cliente no quería echar a perder es línea perfecta de estrellas doradas. Esta técnica funciona también para adquirir un buen hábito, como puede ser pasear al perro o comer a diario tres raciones de verduras frescas. Escribe  tu lista de diez placeres diarios y comienza a disfrutarlos cotidianamente.

martes, 18 de junio de 2013

Suprime los escapes de energía


“¿Crea adicción la cocaína? Por supuesto que no. Lose por experiencia, ya que hace años que la consumo. “
Tallulah Bankhead.
Una vez que hayas comenzado al eliminar lo que te fastidia (consejo1), comprobaras que esas pequeñas cosas molestas te absorben una enorme cantidad de energía. Es algo comparable al zumbido del aire acondicionado: no te das cuenta hasta que lo apagas. Muchas cosas consumen nuestra preciosa energía sin que ni siquiera tengamos conciencia de ello. Pongamos por caso la televisión. ¿Cuándo fue la última vez que, después de mirar un programa, te sentiste con energía y vitalidad? También la prensa amarrilla consume tu energía con sus habladurías y otras noticias negativas.
El tipo de relación exigente, propia de las personas demasiado necesitadas de atención o afecto, toma una cantidad desmedida de tu tiempo y de tu energía. Sucede lo mismo con cualquier adicción, ya sea el tabaco, el azúcar, ir de compras, los juegos de ordenador, la cafeína, el juego, fumar, el chocolate, la televisión o el sexo. Tú conoces tus adicciones. No hay ningún problema porque bebas una taza de café de vez en cuando, pero más de tres tazas por semana ya es una adicción.
Yo no quería ser adicto a la cafeína. Ni siquiera me gustaba mucho, y solo tomaba una taza de café diaria por las mañanas. Cuando decidí dejarlo, creí que sería fácil. Después de tres días de soporta unos dolores de cabeza horrorosos, hasta el punto que creí que iba a estallar,  comprendí que el café era algo más que una bebida agradable; se trataba de una droga muy fuerte.  Prueba y veras. Además si quieres perder peso, las investigaciones demuestran que la cafeína  incrementa la producción de insulina, que a su vez incrementa los depósitos de grasa. Ahora que la he abandonado, tengo más energía y esta se mantiene más equilibrada a lo largo del día. Ya no trajino durante la mañana, creyendo que hago muchas cosas, cuando no esa así.
¿Sientes tención y agobio en el trabajo?  No es exactamente el momento de beber un café. Solo conseguirás aumentar el estrés que ya sientes. En el momento en que dejes la cafeína, no te sorprendas si te aparecen dolores de cabeza. Uno de mis clientes, que era adicto al café, garantiza la eficacia de la siguiente técnica;  déjalo, pero beber la mayor cantidad de te posible durante un mes y luego pasarse a las infusiones de hierbas. Ahora, este hombre se siente mucho más relajado que antes y tiene mayor energía a su disposición. Otra clienta, directora de una editorial, era adicta al azúcar. Dos veces por día dirigía sus pasos hacia una máquina expendedora de golosinas. Decidió acabar con su adicción. Cada vez que sentía la necesidad de ir a comprar caramelos o galletas, simplemente se decía: “El azúcar no te ayudara”. De hecho, empeorara las cosas. Para ella, esta mantra tuvo eficacia. El azúcar, en este caso, cumplía la función de darle un golpe de energía y también de ayudarla a soportar las dificultades inherentes a un proyecto difícil en el que trabajaba. En lugar de utilizar el azúcar, se concentro en la labor que tenía entre manos, y se enfrento directamente con el proyecto. Como consecuencia no solo perdió peso, sino que su productividad laboral aumento.
¿Cuáles son los seductores escapes de energía que hay en tu vida? No dejes que la timidez te impida buscar la ayuda necesaria para  librarte de ellos. Existe todo tipo de programas excelentes de ayuda en 12 pasos para las personas que desean  superar sus adicciones: para los problemas de codependencia, para los alcohólicos y también para sus familiares, para personas que comen compulsivamente, etc. Hay soluciones para todos. Busca el apoyo que te haga falta, a fin de eliminar esta pérdida de energía de una vez y para siempre. Si piensas que puedes arreglártelas solo con tus adicciones, haz una lista y elimina una cada mes hasta que te liberes de todas ellas.
Las adicciones toman posesión de tu vida y es sumamente difícil que las puedas solucionar por tu cuenta. Si tratas de hacerlo y fracasas, no te desalientes. Ese fracaso no significa que no tengas voluntad o que seas una persona débil o mala. Simplemente quiere decir que eres realmente adicto y lo único que necesitas es un sistema de apoyo fuerte para ayudarte a luchar contra tu adicción y vencerla. Uno de mis amigo, experto en hierbas, opina que la mayoría de las adicciones van asociadas con determinados rituales. Por ejemplo, sacar el papel y enrollar el porro forma parte del placer de fumar marihuana. Si quieres dejar de hacerlo, créate un nuevo ritual más saludable que reemplace el anterior. Por ejemplo, podría hacer papiroflexia con el papel de fumar. Tomate el tiempo necesario para crear nuevos rituales, que te gusten y con los que disfrutes si tienes una adicción que comienza a consumir tu existencia, el coaching no tendrá efecto alguno, porque ya no dominas tu vida sino que lo hace esa adicción.

lunes, 17 de junio de 2013

Aumenta tu poder innato


Existe una vitalidad, una fuerza vital, una energía, una manera de moverse que se transmite a través de los actos. Dado que nunca ha existido otra persona como tú.  Porque cada uno de nosotros es único, tu manera de expresarte es también única y original. Si la bloqueas, nunca podrá existir y se perderá, puesto que tú eres el único medio a través del cual puede expresarte.
Martha Graham.
L a gente fuerte tiene la habilidad de conseguir lo que quiere, de atraer buenas oportunidades y riqueza, y a otras personas. Su influencia es amplia y deja huellas en los demás. Todos gozamos de un cierto grado de poder, y todos podemos incrementarlo  para tener mayor cantidad de energía a nuestra disposición. La formula es muy  sencilla: aumentar tu poder innato, elimina todo aquello que te absorba la energía e incorporar todo lo que te la de.  He dicho que se trata de una formula sencilla, lo cual no significa que sea  necesariamente fácil.
El punto de partida de un programa de coaching consiste en reducir drásticamente el número de cosas que te distraen y absorben tu energía,  para reemplazarlas por otras fuentes de energía positiva y enriquecedora. Es aquí donde pondrás tu vida en forma, eliminaras tus malos hábitos y aprenderás a protegerte de las personas y los comentarios desagradables. Estas son las bases que necesita para aumentar  tu poder de un modo natural y atraer el  éxito que deseas en todos los aspectos de tu vida. Muchas veces, estamos tan ocupados corriendo detrás de nuestros objetivos, que no damos importancia a la construcción de una base solida para nuestra vida.
Hay un par de peligros implícitos en el hecho de ir en pos de grandes objetivos sin habernos tomado un tiempo para poner  en orden las bases de nuestra vida. El primero es que alcancemos el objetivo, pero que no sea duradero. No pierdas el tiempo construyendo  castillos sobre la arena; constrúyelos sobre roca. Es probable que ya lo hayas visto en alguno de tus amigos, que lo sacrifico todo para ir tras su objetivo y lo logro, pero le duro poco.
Existe la creencia común que el éxito arruina alas persona. No obstante, cabe la posibilidad de que se trate tan solo de la falta de  una base solidad para sostenerlo. Cualquier trabajo que hagas  durante esta primera parte, aumentara tu fuerza, de modo que los pasos siguientes  de este documento serán  mucho más fáciles de abordar. Aunque una tarea  te parezca muy sencilla, tomate el tiempo necesario para llevar a cabo. Esto es básico para conseguir que el éxito sea duradero.
El segundo peligro es que, una vez logrando tus objetivos, no experimentes un sentimiento de plenitud o satisfacción. En cierta ocasión, un periodista me pregunto cuál era la razón principal por la cual las personas no alcanzaban sus objetivos. Le conteste que la razón era  que se equivocaban en la elección de los mismos.  ¿Alguna vez  te latió el corazón frente a un objetivo, y cuando lo lograste sentiste un vacio? O bien lo que deseabas resulto no ser tan maravilloso como imaginabas, o bien lo disfrutaste durante poco tiempo porque te pusiste rápidamente a buscar otro objetivo. Esto es algo muy común. Sufrimos  fuertes influencias y presiones de los medios de comunicación y de la publicidad. Tanto es así, que no sabemos lo que realmente queremos. Adoptamos alguna visión de lo que nos hará felices que surge directamente de los medios de comunicación. Estos no son tus verdaderos sueños ni tus objetivos reales, pero puede que te hayas dejado seducir por una publicidad muy hábil. Es lógico que, al alcanzar esos objetivos, te quedes con una cierta sensación de descontento.
Pero antes de poder imaginar lo que realmente te hará feliz, necesitas aprender a manejar las situaciones básicas de tu vida.
Comienza por dar más energía a ti vida eliminando todo aquello que has estado tolerando. Es posible que el hecho de limpiar tu armario o coser un botón no sea una actividad muy seductora, pero cosas así suelen ser el primer paso para conseguir lo que en verdad deseas. Como decía mi madre: “primero comete la verdura, y luego podrás comerte el postre”.