“Una persona pierde su verdadera sustancia del mismo modo que un árbol se destruye con un hacha. Al igual que un árbol, la mente no puede conservar su belleza y continuar viviendo si se la tala días tras día.”
Mencio, Siglo IV A.C.
Es prácticamente imposible que lleguemos a la excelencia y a la realización personal si no sabemos establecer unos límites claros y firmes. Todos respetamos a las personas que los establecen. Eso quiere decir determinar hasta donde pueden llegar los demás en su trato contigo. Amén de protegerte, esos límites te ayudaran a sentirte lo mejor posible. Por ejemplo, la mayoría de las personas tiene establecido el límite de no aceptar que se les ataque o golpee, sea quien sea el agresor. A una así, sabemos que hay personas que, por la razón que sea, mantienen relaciones abusivas. Esta gente es incapaz de poner un límite fundamental: “No puedes someterte al malos tratos físicos” De acuerdo, digamos que tienes esta limite en su lugar y que nadie te maltrata. ¿Acaso te levantan la voz? Bien, eso es otro nivel de maltrato; por lo tanto, eso quiere decir que no te proteges del todo. Necesitas, pues, ampliar los límites establecidos. Esto es: A nadie le está permitido y nadie debe levantarme la voz. No se lo permitas a tu jefe, y tampoco, por supuesto, a tu pareja.
Susana trabajaba como dependienta en unos grandes almacenes. Tenía muchas dificultades con un jefe en extremo exigente, que se desahogaba despotricando contra sus subordinados sin ninguna consideración ni tino. Le gritaba a Susana cada vez que cometía el menor error, la cual, además, permitía que sus compañeros de trabajo le hiciesen bromas sobre sus expresiones típicas y su acento del medio oeste. Por otro lado, una de sus amigas se aprovechaba de ella y se dejaba caer por su casa cada vez que no le apetecía estar en la suya.
La historia de Susana es ilustrativa de una situación de imposibilidad de poner límites. En el momento en que decidió que no podía seguir aceptando que la gente le gritara, ser el blanco de las bromas ajenas y que se aprovecharan de ella, todo comenzó a fusionar mucho mejor. Sus colegas dejaron de burlarse de ella y sus amigos de aprovecharse. Como consecuencia adicional, obtuvo un importante ascenso. La nombraron ejecutiva de ventas, porque su jefe, sus compañeros de trabajo e incluso sus clientes la respetaban más. ¿Cómo logro este enorme cambio? Es muy sencillo. Utilizo el modelo de comunicación en cuatro pasos del consejo 6.
Los límites también dan resultado positivo en el hogar. El novio de una de mis clientes tenía tan mal carácter, que cada vez que se enfadaba gritaba. Ella creía que era un comportamiento normal y que debía tolerarlo. Le pedí que aplicara sus límites. No estaba bien que su novio le gritase, por la razón que fuese. Hablo con él; le dijo que le quería mucho y que nunca le haría daño intencionadamente ni lo heriría de modo alguno. La única razón por la que él podía enfadarse era que ella lo hiciese intencionadamente. De modo que si ella llegaba diez minutos tarde a una cita, el podía decirle buenamente que eso le molestaba, pero sin ponerse colérico ni gritar. Al principio, acostumbrado a su conducta habitual, en cuanto algo le molestaba, comenzaba a gritar. Ella le respondía con seriedad. Le hacía ver que le estaba gritando y le preguntaba cuanto tiempo necesitaba para que se le pasase la irritación. ¿Cinco minutos? ¿Treinta minutos? Volvería una vez que se hubiese calmado. Al final. El comprendió la insensatez de su conducta y largo una carcajada.
Una vez que hayas establecido unos límites firmes y te des cuenta de que le gente no te levanta la voz, trata de expandirlos algo mas, de modo que los demás no te abrumen con criticas improcedentes que tú no has pedido, o con bromas a tus expensas. Aun si ese tipo de comentarios se hacen por simple diversión, no son para nada divertidos. Son dañinos y, por supuesto, nada aceptables. Los comentarios despectivos te disminuyen, consume tu energía y reducen tu capacidad de atraer aquello que deseas en tu vida. ¡No los permitas! Es posible que ahora estés pensando: Magnifico, pero ¿que hago si alguien me grita, llega tarde o se aprovecha de mí? Yo se que ese es mi nuevo límite. Pero los demás, ¿Cómo lo sabrán? Es muy sencillo, solo necesitas aprender a protegerte con elegancia, de modo que sigue leyendo.




