viernes, 1 de noviembre de 2013

No saber


El estado de «no saber» se utiliza en la PNL para el modelado y la búsqueda de información. Quien entra en ese estado trata de abandonar cualquier presunción preexistente, así como de conseguir una visión nueva y no condicionada de determinada situación o experiencia. En otras palabras, trata de «no saber» nada de la situación o de la persona que debe explorar o examinar, para poder de este modo evitar cualquier prejuicio que pudiese teñir su experiencia.
La anécdota siguiente ejemplifica bien el estado de «no saber»:
Un monitor de PNL, un máster en práctica y un modelador de PNL fueron por primera vez en su vida a dar un paseo por el bosque de secoyas de Santa Cruz. Por el camino se encontraron con una babosa amarilla.
-Vaya -dijo el monitor-, en Santa Cruz las babosas son amarillas.
-No necesariamente -respondió el máster-. Lo único que realmente sabemos es que algunas de las babosas de Santa Cruz son amarillas.
A lo que el modelador añadió:
-Bueno, para ser precisos deberíamos decir que existe al menos un camino de un bosque de Santa Cruz, que tiene al menos una babosa que es amarilla, al menos en uno de sus lados.
El estado de «no saber» constituye una estrategia que ha sido tradicionalmente utilizada por numerosas personas excepcionales para producir innovaciones y nuevas perspectivas. Albert Einstein, por ejemplo, afirmaba que muchas de las ideas que componen su teoría de relatividad emergieron porque se formuló a sí mismo preguntas acerca del espacio y del tiempo sin ninguna idea preconcebida, igual que un niño pensaría sobre ello.
El famoso hipnoterapeuta Milton Erickson aseguraba que, cuando trabajaba con un cliente, no sólo dejaba sistemáticamente de lado cualquier presuposición, sino que revisaba sus suposiciones. ¿Tenía el cliente realmente dos ojos? (Podía tener uno de cristal, por ejemplo.) ¿Tenía realmente dos manos? (Si llevaba guantes, una o ambas manos podían ser artificiales.)
¿Lucía su propio pelo? (Podía llevar peluca), y así sucesivamente.
El sanador y maestro de renombre mundial Moshe Feldenkrais aseguraba: «Comienzo cada caso como si fuese el primero de mi carrera, y me formulo a mí mismo más preguntas de las que ninguno de mis ayudantes, o de mis críticos me formulan jamás». Al entrar en un estado de «no saber» y comenzar cada caso como si fuera el primero, Feldenkrais (al igual que Erickson) podía estar más consciente y más creativo, tener más contacto con sus pacientes, y evitar caer presa de presuposiciones limitadoras que tal vez al final resultaran incorrectas. Como resultado de todo ello, las personas como Einstein, Erickson o Feldenkrais conseguían avances espectaculares en áreas en las que otros se quedaban empantanados debido a las presuposiciones y suposiciones de su época. Como señalara Feldenkrais: «Esta modalidad de pensamiento resulta a menudo positiva en situaciones en las que especialistas con mayores conocimientos que los míos han fracasado».

Así pues, no saber constituye un poderoso umbral hacia el «despertar», así como una importante habilidad, tanto para los Coaches con «C» mayúscula como para sus clientes, para «salir de la caja». 

martes, 29 de octubre de 2013

El papel del Coach como Despertador


Bajo muchos aspectos, los Coaches, asesores, terapeutas, maestros y líderes son despertadores que abren nuevas perspectivas y posibilidades a clientes, colaboradores y alumnos, ayudándoles a entrar en contacto con esta Mente ° campo superior. Despertar a otros implica apoyarlos en su crecimiento al nivel de la visión, de la misión y del espíritu. Quien despierta a otro le apoya proporcionándole contextos y experiencias que hagan aflorar lo mejor de la comprensión y la conciencia de esa persona acerca del propósito, del ser, y del sistema mayor del que forma parte.
Despertar requiere en cierta medida las habilidades de Coach, maestro, mentor y patrocinador, pero también tiene otras dimensiones. Es evidente que no se puede despertar a otros si uno mismo aún está dormido, de modo que lo primero que hay que hacer es despertar y mantenerse despierto. El despertador «despierta» a otros a través de su propia integridad y congruencia. El despertador pone a otras personas en contacto con sus respectivas misiones y visiones porque él mismo lo está con las suyas.
Otro objetivo clave del despertador consiste en ayudar a los demás a «salir de la caja» en la que se encuentran confinados, rompiendo viejos hábitos y trascendiendo conflictos y dobles lazos.
El gran físico danés Nils Bohr señaló que hay dos clases de verdad, la superficial y la profunda. Según Bohr: «En una verdad superficial, lo opuesto es falso. En una verdad profunda, lo opuesto también es verdadero». Bohr se refería sin duda al concepto de que los elementos físicos básicos, tales como los electrones, son a la vez onda y partícula. El hecho de que los electrones sean ondas de energía no significa que no puedan ser también partículas de materia, incluso aunque ambas cosas sean opuestas.
Lo mismo ocurre con las verdades psicológicas profundas. La belleza y la fealdad, por ejemplo, son verdades profundas. El hecho de que en el mundo exista una gran belleza y esperanza no significa que no pueda ser también feo. Y el hecho de que las personas sean capaces de actuar de forma violenta y horrenda no significa que no puedan también serlo de actos heroicos y de milagros. Los despertadores suelen despertar a otras personas a esta clase de verdad más profunda, y una vez que ya saben que ambos opuestos son verdaderos, pueden elegir dónde colocar su energía, pueden optar entre entregarse a la belleza o perderse en la fealdad.
De hecho, es importante señalar que, a veces, «cuanto mayor es la luz, más grande es la sombra». Cuando las personas tienen algún pequeño despertar espiritual, ven enseguida sombras que antes no percibían, y eso sucede porque la luz es más brillante que antes.
Despertar de este modo acostumbra a ser vivificador, pero no siempre agradable. Así pues, ayudar a otros a despertar requiere habilidad y sensibilidad. Despertar a otras personas implica la aceptación incondicional de quién son y de cómo son, pero, al mismo tiempo, incluye la necesidad de sugerir opciones para la expansión y la evolución. El despertar puede ser gradual o repentino (como en un momento de «epifanía» o revelación instantánea). Despertar conduce a menudo a un aprendizaje en el nivel que Gregory Bateson denominó «Aprendizaje IV», es decir, la creación de algo «completamente nuevo».
Al interactuar con otras personas, las creencias del despertador incluyen las siguientes verdades:
La vida es un vasto misterio con posibilidades increíbles.
Todos estamos inmersos en un viaje juntos a través de la vida y, bajo este aspecto, somos todos iguales.
Toda persona es intrínsecamente valiosa y aceptable tal como es.
Cada cual elige en función de lo que cree alcanzable.
En cualquier situación pasada, nadie hubiera podido responder de forma distinta a como lo hizo.
No obstante, cada cual es libre de responder como quiera en cada momento.
Las personas se limitan el número de opciones disponibles porque ellas mismas, o alguna parte de ellas, están «dormidas».
Si las personas supiesen que son valiosas y aceptables tal como son, podrían percibir más opciones, elegir la mejor y, por consiguiente, ser más libres para evolucionar en cualquier dirección deseada.

El estilo de liderazgo más adecuado para el despertar es el del líder «carismático» o «visionario». Los líderes visionarios tienen un sentido de visión y de misión que les confiere a sus colaboradores un sentido de propósito. Tales líderes constituyen modelos que los demás quieren seguir. Su congruencia y su integridad les ganan el respeto y la confianza de los demás. 

lunes, 28 de octubre de 2013

El Despertar



El ser humano forma parte de ese todo que denominamos «universo»... una parte limitada en el tiempo y el espacio. En una especie de ilusión óptica de su conciencia, experimenta sus pensamientos y sus sentimientos como si estuviesen separados del resto de ese todo. Esta ilusión es una especie de prisión para nosotros, que nos limita a nuestros deseos personales y al afecto por unas cuantas personas próximas a nosotros.
Nuestra tarea debe consistir en liberamos de esta prisión, expandiendo nuestro círculo de compasión para que abarque a todas las criaturas vivientes y a la naturaleza toda en su belleza.
Albert Einstein

El diccionario Webster define despertar como «emerger del sueño», «salir de un estado de indiferencia», o «cobrar plena conciencia, percatarse y apreciar».
Los tiempos de crecimiento y transformación en nuestra vida suelen ir acompañados de esta clase de «despertares». Es como si saliésemos de una especie de sueño, como emerger de un estupor autoimpuesto, o como recuperar la vista después de haber estado ciego. Nuestros mapas mentales de quiénes somos y de lo que es posible en el mundo se amplían, y percibimos las limitaciones anteriores de una forma completamente diferente. En esta clase de experiencia, conseguimos romper el cascarón de nuestra vieja mentalidad y «salir de la caja».
Los resultados del despertar suelen ser una sensación renovada de pro­ pósito y sentido, una conciencia expandida y una revitalización física.

El despertar está a menudo asociado con una expansión cognitiva o mental, pero también puede estado con el corazón y las emociones. El despertar está frecuentemente relacionado con reconectar con nuestras motivaciones al nivel más profundo. Por consiguiente, el despertar suele acompañar a transiciones importantes en nuestra vida personal o profesional.