¿Puede
ser que por la vida que se lleva ahora se requiera más de sus servicios que
años atrás?
Estamos en constante evolución, pero si nos paramos un momento y reflexionamos,
veremos que la globalización en la que estamos inmersos nos ha hecho olvidar
con frecuencia que tratamos a seres con emociones, no sólo con pensamientos. Se
ve en todas partes y en la empresa en primer lugar. También han cambiado las
prioridades y una de ellas es que la devoción por trabajar en un mismo sitio
toda la vida laboral ha cambiado: ¿a quién se le da hoy en día un premio por
estar 25 años en una misma empresa?
El coaching debe tener distintos procesos.
Concretamente de tres modos distintos. Uno es el de programas abiertos en los que participan muchos ejecutivos y empresarios; otro es el de programas concretos dentro de las empresas; y, finalmente, el tener a un coaching más personal, con un directivo tu a tu.
El perfil del coaching parece que es casi el de un psicólogo.
Tenemos la tendencia a asociar aquello que no nos es del todo familiar con aquello que conocemos, y sí, admito que hay similitudes. Con los que más se nos asocia es con consultores, psicólogos, terapeutas, incluso entrenadores deportivos. Pero no nos parecemos a ellos en algo esencial: cuanto menos sepamos del área en la que vamos a trabajar, mejor, porque así aportaremos a nuestras preguntas experiencias sin prejuicios. Y esto significa que no vamos nunca al pasado, miramos donde estamos hoy y dónde se quiere estar mañana.
Más que, quizá, en ninguna otra profesión, el trato con la gente en esta es esencial.
Por supuesto, este es un trabajo que está enfocado exclusivamente a la relación con las personas. Y teniendo muy presente que esta prioridad esté incluso por encima de los objetivos marcados. Es decir, que si nos damos cuenta de que las prioridades son inalcanzables para la persona, preferimos ocuparnos de ella. Porque parte de la filosofía y metodología del coaching es el crecimiento y el desarrollo personal, a través del cual podemos lograr cosas, pero nunca al revés.
Parece casi como un manual de autoayuda.
La relación con los demás y el querer ayudarles son elementos básicos. Pero más que eso, al coach le tiene que gustar ayudar a los demás. Por eso es muy vocacional, aunque también hay un elemento económico importante, claro está. Para determinada gente, es casi una oportunidad. Es la idea de “quiero dar un giro a mi vida, me gusta ayudar a la gente y además, no sólo disfruto sino que gano dinero”.
Admitámoslo: la sensación de desconocimiento en este país produce una cierta desconfianza a la hora de pedir sus servicios.
A nivel mundial está habiendo un boom, pero sí, hay un componente cultural muy importante.
El coaching debe tener distintos procesos.
Concretamente de tres modos distintos. Uno es el de programas abiertos en los que participan muchos ejecutivos y empresarios; otro es el de programas concretos dentro de las empresas; y, finalmente, el tener a un coaching más personal, con un directivo tu a tu.
El perfil del coaching parece que es casi el de un psicólogo.
Tenemos la tendencia a asociar aquello que no nos es del todo familiar con aquello que conocemos, y sí, admito que hay similitudes. Con los que más se nos asocia es con consultores, psicólogos, terapeutas, incluso entrenadores deportivos. Pero no nos parecemos a ellos en algo esencial: cuanto menos sepamos del área en la que vamos a trabajar, mejor, porque así aportaremos a nuestras preguntas experiencias sin prejuicios. Y esto significa que no vamos nunca al pasado, miramos donde estamos hoy y dónde se quiere estar mañana.
Más que, quizá, en ninguna otra profesión, el trato con la gente en esta es esencial.
Por supuesto, este es un trabajo que está enfocado exclusivamente a la relación con las personas. Y teniendo muy presente que esta prioridad esté incluso por encima de los objetivos marcados. Es decir, que si nos damos cuenta de que las prioridades son inalcanzables para la persona, preferimos ocuparnos de ella. Porque parte de la filosofía y metodología del coaching es el crecimiento y el desarrollo personal, a través del cual podemos lograr cosas, pero nunca al revés.
Parece casi como un manual de autoayuda.
La relación con los demás y el querer ayudarles son elementos básicos. Pero más que eso, al coach le tiene que gustar ayudar a los demás. Por eso es muy vocacional, aunque también hay un elemento económico importante, claro está. Para determinada gente, es casi una oportunidad. Es la idea de “quiero dar un giro a mi vida, me gusta ayudar a la gente y además, no sólo disfruto sino que gano dinero”.
Admitámoslo: la sensación de desconocimiento en este país produce una cierta desconfianza a la hora de pedir sus servicios.
A nivel mundial está habiendo un boom, pero sí, hay un componente cultural muy importante.
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