miércoles, 13 de noviembre de 2013

Herramientas del despertador: crear un ancla para la exteriorización


1.   Encuentra un lugar, ya sea dentro de casa o al aire libre, donde te puedas sentar o pasear durante un rato disfrutando de cuanto te rodea.
2.   Mientras observas tu entorno externo, practica con enfocar y sintonizar tu conciencia de ese entorno con cada uno de tus sistemas sensoriales de representación:
a)  viendo las cosas, utilizando tanto la visión panorámica como la visión en detalle para observar los distintos objetos, colores y movimientos de tu entorno;
b)  sintiendo la temperatura del aire, las texturas, las formas y la dureza de los objetos que te rodean, así como las sensaciones de tu piel y de tus músculos mientras estás sentado o moviéndote por ese entorno;
c)  escuchando las diferencias de tono y procedencia de los diversos sonidos que llegan a ti, así como tu propia respiración y el tono y el tiempo (rápido, lento) de las voces que escuchas;
d)  oliendo el aire y todo cuanto te rodea, observando qué olores son más penetrantes y cuáles más sutiles. Si lo deseas, puedes observar también los cambios de sabor en tu boca.
Cada vez que accedas a alguno de estos sistemas, bloquea los demás cerrando los ojos y/o tapándote los oídos según proceda en cada caso. Asegúrate de acceder a cada sistema tan completamente como puedas, sin ninguna interferencia de diálogo interno, de imágenes internas o de sentimientos.
3.   Toma tu muñeca izquierda con la mano derecha cuando creas que estás listo para acceder a cada uno de estos sistemas sucesivamente, aprieta la mano sobre la muñeca tan fuerte como puedas para acceder por completo al canal sensorial que estés utilizando. Cuanto más veas, oigas, sientas y huelas las experiencias que te rodean, más fuerte tienes que apretarte la muñeca.
4.   Comienza sintonizando simultáneamente con los sistemas de representación, de modo que tu atención esté centrada por completo hacia el exterior a través de todos tus canales. Aprieta la muñeca tan fuerte como puedas para conseguirlo.

5.   Sigue repitiendo el proceso hasta que no necesites más que apretarte la muñeca para que tu atención comience automáticamente, sin ningún esfuerzo consciente por tu parte, a desplazarse de tu interior hacia el entorno exterior que te rodea. 

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