jueves, 14 de noviembre de 2013

Acceso al inconsciente


«No saber» y «exteriorización» son estados especiales que ayudan a las personas a obtener acceso a procesos inconscientes. Casi todos los realizadores creativos y con éxito admiten la importancia de esta clase de procesos en su trabajo y en sus logros. Parece ser que, una vez establecidos todos los circuitos apropiados (como resultado del cuidado, de la guía, del coaching, de la enseñanza, de la tutoría y del patrocinio), el siguiente paso importante consiste en maximizar la competencia inconsciente, apartarse del camino del propio proceso y dejarlo actuar por sí mismo.
Muchas personas creativas aseguran tener sus mejores ideas en momentos en los que no están directamente implicadas en el problema o la cuestión que tratan de resolver, como por ejemplo cuando se están duchando por la mañana. Unas cuantas de estas personas han dicho algo parecido a «Me lleno la cabeza con cuanta información puedo conseguir hasta quedar completamente exhausto y sentir que ya no me cabe nada más, y me voy a dormir. Cuando me despierto, ¡tengo la respuesta!». Mozart describió su proceso creativo para la composición musical como formando parte de un «sueño vívido y agradable». Leonardo da Vinci fue incluso más allá al sugerir ciertos procesos para estimular asociaciones inconscientes sobre la base de mirar fijamente paredes en blanco, o al describir métodos para la producción de estados mentales parecidos a la ensoñación en vigilia.
Está claro que el vínculo entre lo consciente y lo inconsciente constituye un elemento clave para el «despertar». De hecho, una gran parte de la experiencia del despertar implica traer a la conciencia lo que ya conocemos al nivel inconsciente.
Sigmund Freud señaló que «los procesos mentales son esencialmente inconscientes», y que «aquellos que son conscientes son meramente actos aislados y partes de la totalidad de la entidad psíquica». Freud mantenía que la mayoría de los procesos que tienen lugar en el sistema nervioso ocurren al margen de nuestra percepción consciente. Asegurando que «la aceptación de los procesos mentales inconscientes representa un paso decisivo hacia una nueva orientación en el mundo y en la ciencia», afirmaba:
Resolvemos pensar en la conciencia o inconsciencia de un proceso mental como una más de sus cualidades, no necesariamente definitiva...
Todo proceso pertenece en primer lugar al sistema psíquico inconsciente desde el cual puede, bajo determinadas circunstancias, avanzar hacia el sistema consciente.
Las personas que demuestran maestría o excelencia en este mundo gozan de una relación de alta calidad entre el consciente y el inconsciente.
Encuentran continuamente formas de expandir y desarrollar la calidad de esta relación entre esta pequeña porción que denominamos «conciencia» y la inmensidad del inconsciente. La conciencia se nutre de esta unidad mayor o inconsciente, afectando a la calidad de la relación entre ambos.
Quienes experimentan la maestría comprenden también que esta relación constituye un proceso en marcha, una evolución que se expande con el paso del tiempo.
Desarrollar la calidad de la relación entre consciente y inconsciente implica equilibrio entre práctica y espontaneidad. A veces es importante para nuestro objetivo «carecer de objetivo». Llega un momento en todo aprendizaje en el que todo cuanto tenemos que hacer es actuar de forma completamente espontánea. En este momento ya no hay reflexión, sino tan sólo el bucle sistémico entre las mentes consciente y inconsciente, y entre nosotros y el mundo exterior.
En las artes marciales como el Aikido, por ejemplo, te subes al tatami y practicas y practicas. Luego, cuando estás ante un oponente, no te paras a hablar contigo mismo o a pensar lo que estás haciendo. Ni siquiera te planteas de antemano qué maniobra vas a realizar. Realmente no sabes qué vas a hacer con tu oponente hasta que interactúas con él, porque estás inmerso en una danza con el mundo exterior.
Gregory Bateson señaló que un maestro sabe cuándo debe utilizar el «pensamiento amarrado» de la mente consciente cognitiva, y cuándo debe usar el «pensamiento suelto» de la mente inconsciente, más creativa. Milton Erickson, maestro de maestros en hipnoterapia, utilizaba la metáfora del caballo y su jinete para describir la interacción entre las mentes consciente y inconsciente, asimilando el jinete a la primera y el caballo a la segunda. Sin duda alguna, quien haya montado sabrá por propia experiencia lo que sucede cuando el jinete quiere ir en una dirección y el caballo en otra. Ninguno de los dos alcanza fácilmente su destino, y lograrlo requiere mucho tiempo y un gran dispendio de energía.
Es, pues, importante disponer de estrategias y métodos para desarrollar continuamente esta relación entre nuestros procesos conscientes y inconscientes. La meditación, la oración y la autohipnosis son algunos de estos métodos. Se trata de procesos que requieren que toda la unidad mental participe de forma completa y honrada, como diría Gregory Bateson, los estados de meditación, oración y autohipnosis se asemejan a los de «no saben» y «exteriorización» en la medida en que se caracterizan por:
a.   La utilización de la visión periférica (en oposición a la frontal).
b.   Atención centrada en los sonidos externos (ausencia de diálogo interno).
c.   Fisiología relajada (ningún exceso de tensión emocional o física).
Al parecer, éstas son las cualidades clave para crear el puente entre la conciencia y el inconsciente.

La ensoñación constituye un estado alterado o «diferente del estado consciente», que puede ser también utilizado para expandir los procesos de pensamiento y aprendizaje, así como para revisar la información existente e integrar nueva información. Podemos utilizar los sueños para revisar el día transcurrido con la intención de explorar qué aspectos de ese día han funcionado bien y cuáles quisiéramos cambiar en el futuro. Los sueños pueden ser empleados para buscar respuestas a las preguntas, a los retos o a las opciones a que nos enfrentemos. El inconsciente no piensa en términos literales o materiales, sino en términos de relaciones, patrones y patrones de relaciones. Lo que la mente inconsciente ofrece a la mente consciente durante el sueño es metafórico. Por consiguiente, la mejor estrategia consiste en aceptar los sueños como metáforas y confiar en comprender la enseñanza implícita. 

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