El estado de «no saber» se
utiliza en la PNL para el modelado y la búsqueda de información. Quien entra en
ese estado trata de abandonar cualquier presunción preexistente, así como de
conseguir una visión nueva y no condicionada de determinada situación o
experiencia. En otras palabras, trata de «no saber» nada de la situación o de
la persona que debe explorar o examinar, para poder de este modo evitar
cualquier prejuicio que pudiese teñir su experiencia.
La anécdota siguiente ejemplifica
bien el estado de «no saber»:
Un monitor de PNL, un máster en práctica
y un modelador de PNL fueron por primera vez en su vida a dar un paseo por el
bosque de secoyas de Santa Cruz. Por el camino se encontraron con una babosa
amarilla.
-Vaya -dijo el monitor-, en Santa Cruz
las babosas son amarillas.
-No necesariamente -respondió el
máster-. Lo único que realmente sabemos es que algunas de las babosas de Santa
Cruz son amarillas.
A lo que el modelador añadió:
-Bueno, para ser precisos deberíamos
decir que existe al menos un camino de un bosque de Santa Cruz, que tiene al
menos una babosa que es amarilla, al menos en uno de sus lados.
El estado de «no saber»
constituye una estrategia que ha sido tradicionalmente utilizada por numerosas
personas excepcionales para producir innovaciones y nuevas perspectivas. Albert
Einstein, por ejemplo, afirmaba que muchas de las ideas que componen su teoría
de relatividad emergieron porque se formuló a sí mismo preguntas acerca del
espacio y del tiempo sin ninguna idea preconcebida, igual que un niño pensaría
sobre ello.
El famoso hipnoterapeuta Milton
Erickson aseguraba que, cuando trabajaba con un cliente, no sólo dejaba
sistemáticamente de lado cualquier presuposición, sino que revisaba sus
suposiciones. ¿Tenía el cliente realmente dos ojos? (Podía tener uno de
cristal, por ejemplo.) ¿Tenía realmente dos manos? (Si llevaba guantes, una o
ambas manos podían ser artificiales.)
¿Lucía su propio pelo? (Podía
llevar peluca), y así sucesivamente.
El sanador y maestro de renombre
mundial Moshe Feldenkrais aseguraba: «Comienzo
cada caso como si fuese el primero de mi carrera, y me formulo a mí mismo más
preguntas de las que ninguno de mis ayudantes, o de mis críticos me formulan
jamás». Al entrar en un estado de «no saber» y comenzar cada caso como si
fuera el primero, Feldenkrais (al igual que Erickson) podía estar más
consciente y más creativo, tener más contacto con sus pacientes, y evitar caer
presa de presuposiciones limitadoras que tal vez al final resultaran
incorrectas. Como resultado de todo ello, las personas como Einstein, Erickson
o Feldenkrais conseguían avances espectaculares en áreas en las que otros se
quedaban empantanados debido a las presuposiciones y suposiciones de su época.
Como señalara Feldenkrais: «Esta
modalidad de pensamiento resulta a menudo positiva en situaciones en las que
especialistas con mayores conocimientos que los míos han fracasado».
Así pues, no saber constituye un
poderoso umbral hacia el «despertar», así como una importante habilidad, tanto
para los Coaches con «C» mayúscula como para sus clientes, para «salir de la
caja».

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