El ser humano forma parte de ese todo
que denominamos «universo»... una parte limitada en el tiempo y el espacio. En
una especie de ilusión óptica de su conciencia, experimenta sus pensamientos y
sus sentimientos como si estuviesen separados del resto de ese todo. Esta
ilusión es una especie de prisión para nosotros, que nos limita a nuestros
deseos personales y al afecto por unas cuantas personas próximas a nosotros.
Nuestra tarea debe consistir en
liberamos de esta prisión, expandiendo nuestro círculo de compasión para que
abarque a todas las criaturas vivientes y a la naturaleza toda en su belleza.
Albert Einstein
El diccionario Webster define despertar como «emerger
del sueño», «salir de un estado de indiferencia», o «cobrar plena conciencia,
percatarse y apreciar».
Los tiempos de crecimiento y
transformación en nuestra vida suelen ir acompañados de esta clase de
«despertares». Es como si saliésemos de una especie de sueño, como emerger de
un estupor autoimpuesto, o como recuperar la vista después de haber estado
ciego. Nuestros mapas mentales de quiénes somos y de lo que es posible en el
mundo se amplían, y percibimos las limitaciones anteriores de una forma completamente
diferente. En esta clase de experiencia, conseguimos romper el cascarón de
nuestra vieja mentalidad y «salir de la caja».
Los resultados del despertar
suelen ser una sensación renovada de pro pósito y sentido, una conciencia
expandida y una revitalización física.
El despertar está a menudo
asociado con una expansión cognitiva o mental, pero también puede estado con el
corazón y las emociones. El despertar está frecuentemente relacionado con
reconectar con nuestras motivaciones al nivel más profundo. Por consiguiente,
el despertar suele acompañar a transiciones importantes en nuestra vida
personal o profesional.

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