Un coach
reconoce que los obstáculos internos inspiran más temor que los externos.
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La enseñanza de estos dos deportes, y también del golf, fue
estudiada por más de dos décadas por Timothy Gallwey, experto en educación y en
tenis en Harvard, quien lanzó el desafío con un libro titulado The Inner Game
of Tennis [El juego interior del tenis], seguido muy poco tiempo después de
Inner Skiing [El esquí interior] y The Inner Game of Golf [El juego interior
del golf]. La palabra “interior” se utilizaba para indicar el estado interno del
jugador o, en palabras de Gallwey: “El oponente que habita en la cabeza del
propio jugador es más formidable que el que está al otro lado de la red”. Cualquiera
que vaya vivido uno de esos días en la pista -en
los que fue incapaz de hacer nada a derechas comprenderá perfectamente a lo que
se refería Gallwey, quien afirmaba que si un Coach puede ayudar a un jugador a eliminar o reducir los obstáculos
internos de su desafío, fluye una inesperada capacidad sin necesidad de
transmitirte en exceso cuestiones técnicas.
Cuando se publicaron estos
libros por primera vez, pocos Coaches,
instructores o profesionales se mostraron predispuestos a creer en sus ideas, y
mucho menos a adoptarlas, aunque los jugadores los devoraron con ansia hasta el
punto de convertirlo en best-sellers, la razón de ser de los profesionales estaba
seriamente amenazada. Creían que Gallwey intentaba poner cabeza abajo la enseñanza
del deporte y que estaba minando su ego, su autoridad y los principios en los
que tanto habían invertido. Y de alguna forma así era, aunque el miedo exageró
sus fantasías acerca de las intenciones de Gallwey, quien en realidad no estaba
amenazándolos con insistencia, sino que simplemente planteaba la posibilidad de
que podían ser más eficaces si cambiaban de enfoque.
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