Las expresiones “sacar lo mejor
de alguien” y “tu potencial oculto” significan que en el interior de la persona
existen muchas cosas que esperan a ser liberadas. A menos que el directivo o el
coach crean que la gente posee una
mayor capacidad de la que manifiesta en la actualidad, no será capaz de ayudar
a mostrarla. Debe pensar en su personal en términos de su potencial, no de su
desempeño. Esta es la razón por la que la mayoría de los sistemas de evaluación
fracasan estrepitosamente. Se coloca a los individuos en esquemas de desempeño
de los que resulta muy difícil escapar, tanto a sus propios ojos como a los del
directivo.
Para sacar lo mejor de la gente
debemos creer que lo mejor está ahí. Pero ¿Cómo sabemos que esta, cuanto hay y
de qué modo se puede liberar? Estoy convencido de que es algo que está ahí, no
como resultado de alguna prueba científica, sino simplemente porque tuve que
descubrir nuevas reservas de cuya posesión no era consciente cuando competía
como deportista profesional, y por haber observado cómo la gente sobrepasaba
todas sus expectativas y las de los demás en una situación de crisis. La gente
normal y corriente como todos nosotros hará cosas extraordinarias cuando sea
necesario. Por ejemplo, ¿Quién no desarrollaría una fuerza y un valor
sobrehumanos para salvar a su hijo?
La capacidad está ahí; la
crisis es el catalizador. Pero ¿Acaso esta es el único catalizador? Y por otro
lado, ¿Cuánto tiempo seremos capaces de mantener unos niveles extraordinarios
de desempeño? A una parte de este potencial se puede acceder a través del coaching, y el desempeño puede ser
sostenible, quizá no a niveles sobrehumanos, pero si a niveles muy superiores a
lo que solemos aceptar.

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