Con frecuencia, en nuestros
cursos de Coaching para directivos
incluimos un segmento dedicado al “equilibrio vital”. Algunos directivos hacen
de Coach mutuamente para aumentar su
consciencia de tal equilibrio, o la ausencia del mismo, entre el trabajo y
otros factores como la pareja, los hijos, el ocio, la aventura, el tiempo de sosiego
para el alma, la salud y la contribución a la comunidad.
La empresa ha absorbido una
parte excesiva de la vida de demasiadas personas y a un coste personal el
demasiado alto. Cada vez es mayor el número de ejecutivos y directivos que viven
para trabajar en lugar de trabajar para vivir. El estrés, la ruptura del matrimonio,
hijos desatendidos y mala salud están más extendidos de lo que la mayoría de la
gente de empresa se atreve a admitir. El Coaching
es una forma suave de despertar la consciencia de los desequilibrios
existentes y de ayudar a que la persona encuentre un camino hacia adelante que
resulte provechoso para su trabajo y su función en la sociedad. Esto suele implicar
la creación de una visión de futuro o de un ideal al que aspirar, algo muy
distinto de luchar para sobrevivir evitando has problemas.
Muchos ejecutivos están
descubriendo que las sesiones regulares de Coaching con un Coach externo,
incluso por teléfono cuando es necesario, pueden tener un efecto transformador
en la calidad de su desempeño en el trabajo y en sus relaciones en el hogar. Si
bien esta es una aplicación inmensamente valiosa del Coaching, no es en cierto modo preventiva sino curativa. Si el
ethos de gestión predominante en una empresa es el Coaching, el factor vital de equilibrio formará simplemente parte
del programa para la buena gestión y el buen desempeño, y los problemas raramente
se presentarán a las primeras de cambio.

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