miércoles, 10 de julio de 2013

Aprende a decir que no, y dilo a menudo.


“Después de tomar una decisión, aunque sea errónea, llega la serenidad”.
Rita Mae Brown.
Ahora que as organizado el caos de tu vida, con lo que has logrado crear un vacio (consejo11) y tienes tiempo libre, cuídate. A tu vida llegara todo tipo de gente, invitaciones y oportunidades. Eso no significa que debas aceptar todo lo que llegue indiscriminadamente. Pon en juego tu espíritu crítico. A algunas personas les preocupa que, si dicen “no gracias”, se termine la serie de nuevas oportunidades. De hecho sucede al revés. Al decir que no, reservas espacio para las oportunidades y relaciones adecuadas.
Muchos de mis clientes están siempre agobiados  por los compromisos laborales  y las obligaciones sociales. Dicen que si en lugar de decir que no. Las mujeres,  en particular, tienen tendencia a tratar de ser agradables, y necesitan sentirse apreciadas. Es un fenómeno cultural. Surge del hecho  que se educa a las mujeres para que sean buenas, y a los hombres rectos.  La consecuencia es que a las mujeres les resulte más difícil que a los hombres decir que no. Esto también explica porque  los hombres detestan preguntar direcciones (se supone que deben saber de ante mano).

A aquellos que acostumbran a decir que si a casi todo, les pido que, durante una semana, digan que no a cualquier oferta o petición. Si mas tarde cambian de india, siempre pueden retractarse. Pero la primera respuesta debe ser “No”. “No muchas gracias pero no puede ser”. Incluso a las mujeres que tienen mucho éxito les resulta difícil llevar a cabo esta tarea, pero llegan a romper el habito de decir que si cuando comienzan a ver que el cielo no caerá sobre su cabeza si dicen que no. Sus amigos no las abandonaran, y su perro las seguirá queriendo. Si no puedes decir que no directamente, deja el asunto en suspenso por algún tiempo. Contesta algo así como:”Gracias por la invitación, pero ahora mismo no sé si poder. ¿T puedo llamar mañana para confirmarlo? Suele ser difícil determinar sobre la marcha si uno quiere o no algo, y nuestra respuesta inicial está basada, por lo general, en la necesidad de agrandar a la otra persona. Tal respuesta produce un si instantáneo cuando en el fondo queremos decir que no. Si te das algo de tiempo para pensarlo, siempre puedes llamar al día siguiente y aceptar la invitación, declinar o proponer otra solución. Si te invitan a una boda u otro acontecimiento importante especial,  no es  obligatorio que vayas. Piénsalo uno o dos días, y si sientes que realmente quieres ir, ve. Por supuesto en el caso de que tengas muchas ganas de aceptar, no lo dudes y di que si inmediatamente.  Así pues tomar y fijar  prioridades.

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