Nada es permanente. Los cambios sucede lo queramos o no. No
los podemos eludir: nos envuelven de una manera inevitable. Basta con examinar
los últimos seis o doce meses de nuestras vidas
para ver cambios, quizás, pequeños
y sutiles, quizás grandes y espectaculares, algunos para mejor y otros
para peor, y no hace falta clarividente para ver que seguirá actuando el mismo
proceso.
Lo importante es como
hacer que el proceso del cambio actué a nuestro favor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario