Cuando nos sentimos
ofendidos reaccionamos a unas injusticias que creemos que se nos ha hecho (por
ejemplo: “No es justo que pienses solo en ti y nunca tengas en cuenta mis necesidades”). Podemos
sentirnos defraudados o suponer que
henos sido traicionados por otra
persona y considerar que no somos
merecedores de ese trato. La ofensa se
pude mezclar con otras emociones como, por ejemplo, la autocompasión (“Solo quería
que me amaras. No he hecho nada malo. ¿Por qué me tratas así?”), la depresión (“si
me tratas así es porque no valgo nada”) y la ira (“Eres un cabron, no te
importan mis sentimiento”).

No hay comentarios:
Publicar un comentario