martes, 20 de agosto de 2013

Culpa



El tema principal de la culpa es una violación o un desliz de carácter moral. Podemos sentirnos culpables de acciones que básicamente nos afectan a nosotros (por ejemplo,  no seguir un régimen o tener pensamientos “obscenos”  o de las consecuencias de nuestras acciones  que pueden perjudicar  a otras personas. Los actos  que afectan a los demás  se suelen  dividir en actos  de obra ( es decir, algo que hemos  hecho, como, por ejemplo: “Mi mujer quedo desecha cuando se entero de que  me había liado con su hermana”) y actos de omisión (es decir, algo que no hemos hecho,  como por ejemplo: “Mi compañero necesitaba desesperadamente hablar con alguien  de sus problemas  pero yo no le hice caso. Ahora está en el hospital por una sobre dosis”). Esta división también se aplica  a las acciones  que no  tienen  que ver  con los demás (por ejemplo: “Hoy  no te he rezado”, un acto de obra en el caso  de un judío ortodoxo). La culpa y la vergüenza se suelen considerar intercambiables, pero tienen tantas similitudes como  diferencias. Como explica Wessler y Wessler:

La culpa y la vergüenza, surgen del mismo tipo de ideación y,  por lo que sabemos, produce el mismo tipo de excitación. Las dos suponen hacer algo que se considera  malo, estúpido o erróneo. La diferencia reside en la  sede de la evaluación, que se extrema para la vergüenza e interna para la culpa. La vergüenza surge de recibir la reprobación de otros; la culpa, de recibir  la reprobación  de uno mismos. En ambos casos, la conclusión es: “no soy bueno”. 

Cuando nos sentimos culpables podemos intentar “repara el daño” (por ejemplo, pidiendo perdón a quien creemos  haber perjudicado o colmándole  de regalos o afecto); quizás creamos merecer alguna forma de castigo y nosotros mismos no lo administramos (por ejemplo, con una sobredosis)o dejamos  que lo hagan  otros (por ejemplo, recibiendo una paliza); podemos intentar insensibilizarnos al dolor de la culpa (por ejemplo, con alcohol, drogas, o trabajando en exceso ) o nos podemos prohibir cualquier placer hasta haber expiado nuestros pecados. Las pautas de conducta de la  culpa  difieren  de las de la vergüenza, que suponen “ocultar, esconder, disimular o hurí”.

Una técnica  esencial para afrontar  la culpa es  evaluar  nuestro grado de responsabilidad en relación con el suceso por el que nos sentimos culpables (podemos suponer que  somos plenamente responsables  del mismo).


La técnica de  redistribuir la responsabilidad por unos hechos (también conocida como “retribución “no tiene como objetivo “librarnos” de ella si realmente somos  los principales responsables. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario