Bajo muchos aspectos, los
Coaches, asesores, terapeutas, maestros y líderes son despertadores que abren
nuevas perspectivas y posibilidades a clientes, colaboradores y alumnos,
ayudándoles a entrar en contacto con esta Mente ° campo superior. Despertar a otros
implica apoyarlos en su crecimiento al nivel de la visión, de la misión y del
espíritu. Quien despierta a otro le apoya proporcionándole contextos y
experiencias que hagan aflorar lo mejor de la comprensión y la conciencia de
esa persona acerca del propósito, del ser, y del sistema mayor del que forma
parte.
Despertar requiere en cierta
medida las habilidades de Coach, maestro, mentor y patrocinador, pero también
tiene otras dimensiones. Es evidente que no se puede despertar a otros si uno
mismo aún está dormido, de modo que lo primero que hay que hacer es despertar y
mantenerse despierto. El despertador «despierta» a otros a través de su propia
integridad y congruencia. El despertador pone a otras personas en contacto con
sus respectivas misiones y visiones porque él mismo lo está con las suyas.
Otro objetivo clave del
despertador consiste en ayudar a los demás a «salir de la caja» en la que se
encuentran confinados, rompiendo viejos hábitos y trascendiendo conflictos y
dobles lazos.
El gran físico danés Nils Bohr
señaló que hay dos clases de verdad, la superficial y la profunda. Según Bohr:
«En una verdad superficial, lo opuesto es falso. En una verdad profunda, lo
opuesto también es verdadero». Bohr se refería sin duda al concepto de que los
elementos físicos básicos, tales como los electrones, son a la vez onda y
partícula. El hecho de que los electrones sean ondas de energía no significa
que no puedan ser también partículas de materia, incluso aunque ambas cosas
sean opuestas.
Lo mismo ocurre con las verdades
psicológicas profundas. La belleza y la fealdad, por ejemplo, son verdades
profundas. El hecho de que en el mundo exista una gran belleza y esperanza no
significa que no pueda ser también feo. Y el hecho de que las personas sean
capaces de actuar de forma violenta y horrenda no significa que no puedan
también serlo de actos heroicos y de milagros. Los despertadores suelen
despertar a otras personas a esta clase de verdad más profunda, y una vez que
ya saben que ambos opuestos son verdaderos, pueden elegir dónde colocar su
energía, pueden optar entre entregarse a la belleza o perderse en la fealdad.
De hecho, es importante señalar
que, a veces, «cuanto mayor es la luz, más grande es la sombra». Cuando las
personas tienen algún pequeño despertar espiritual, ven enseguida sombras que
antes no percibían, y eso sucede porque la luz es más brillante que antes.
Despertar de este modo acostumbra
a ser vivificador, pero no siempre agradable. Así pues, ayudar a otros a
despertar requiere habilidad y sensibilidad. Despertar a otras personas implica
la aceptación incondicional de quién son y de cómo son, pero, al mismo tiempo,
incluye la necesidad de sugerir opciones para la expansión y la evolución. El
despertar puede ser gradual o repentino (como en un momento de «epifanía» o
revelación instantánea). Despertar conduce a menudo a un aprendizaje en el
nivel que Gregory Bateson denominó «Aprendizaje IV», es decir, la creación de
algo «completamente nuevo».
Al interactuar con otras
personas, las creencias del despertador incluyen las siguientes verdades:
La vida es un vasto misterio con
posibilidades increíbles.
Todos estamos inmersos en un viaje
juntos a través de la vida y, bajo este aspecto, somos todos iguales.
Toda persona es intrínsecamente valiosa
y aceptable tal como es.
Cada cual elige en función de lo que
cree alcanzable.
En cualquier situación pasada, nadie
hubiera podido responder de forma distinta a como lo hizo.
No obstante, cada cual es libre de
responder como quiera en cada momento.
Las personas se limitan el número de
opciones disponibles porque ellas mismas, o alguna parte de ellas, están
«dormidas».
Si las personas supiesen que son
valiosas y aceptables tal como son, podrían percibir más opciones, elegir la
mejor y, por consiguiente, ser más libres para evolucionar en cualquier
dirección deseada.
El estilo de liderazgo más
adecuado para el despertar es el del líder «carismático» o «visionario». Los
líderes visionarios tienen un sentido de visión y de misión que les confiere a
sus colaboradores un sentido de propósito. Tales líderes constituyen modelos
que los demás quieren seguir. Su congruencia y su integridad les ganan el
respeto y la confianza de los demás.

Podría compartir sus fuentes, toca aspecto muy interesantes en realidad. Gracias
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