jueves, 24 de octubre de 2013

Herramientas para el coaching: establecimiento de objetivos


Una de las habilidades más importantes del Coaching consiste en ayudar a los demás a definir y consolidar objetivos. Como ya he señalado en la Introducción de este libro, más que hacia los problemas, las metodologías de Coaching se enfocan hacia las soluciones y se orientan hacia los resultados. Sin duda, en ausencia de un objetivo, no es posible establecer ningún sistema de recompensas o realimentación.
El diccionario Webster define el objetivo como «el fin hacia el que se dirigen el esfuerzo o la ambición», y como «condición o estado por conseguir mediante una determinada línea de acción». Así pues, un objetivo es básicamente el estado o el resultado deseados por el individuo o el grupo.
Es la respuesta a la pregunta: «¿Qué quiere usted?». Los objetivos son la fuente de la motivación y pueden estimular poderosos procesos de auto organización susceptibles de movilizar recursos, tanto conscientes como inconscientes.
Los objetivos constituyen una característica básica de las técnicas, las estrategias y las intervenciones de la Programación Neurolingüística. Se ha dicho que «si no quieres nada, la PNL no es para ti».
Dada su relevancia, es importante que los coaches ayuden a sus clientes a establecer objetivos apropiados y significativos. En este sentido, el buen coach se parece un poco al taxista. La primera pregunta que éste le hace a su cliente es: «¿Adónde quiere ir?». Por supuesto que puedes responderle:
«Estoy harto de aquí, he tenido un montón de problemas. Ha sido horrible». Sin embargo, tras escucharte pacientemente y compadecerte de todo corazón, el taxista te repetirá respetuosamente la misma pregunta: «Así pues, ¿adónde quiere que le lleve?». Tú puedes seguir en tus trece y decirle algo así como: «No quiero ir al McDonald's, y la última vez que fui al Zoo lo pasé fatal. Y, desde luego, no quiero ir a ningún sitio donde haga frío». De nuevo tendrás toda la simpatía del taxista, pero te volverá a preguntar: «Entonces, ¿adónde le llevo?».
Inducir objetivos y resultados de los clientes del coaching puede resultar a veces tan complicado como la tarea del pobre taxista de nuestro ejemplo. Lo más habitual es que, cuando acuden a la consulta, los clientes tengan mucho más claro lo que NO quieren que lo que quieren.

Las descripciones que siguen esbozan algunos de los métodos utilizados para definir objetivos. Cada uno de ellos arroja su propia luz sobre la naturaleza real del estado deseado por el cliente. 

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