miércoles, 26 de junio de 2013

Eleva el nivel de lo que consideras aceptable.


“Vivir es el proceso de llegar a ser, una combinación de estados por los que tenemos que pasar. Las personas fracasan porque escogen uno de esos estados y se queda en el, lo cual,  en cierto modo, representa una especie de muerte”.
Anaïs  Nin.
La otra cara de la moneda en el tema de los  límites es tu manera de actuar con respeto a los límites ajenos. No tiene mucho sentido que pongas límites para evitar comentarios despectivos si, al mismo tiempo, tú haces ese tipo de comentarios sobre los demás. Lo correcto es que, al ampliar los limites que quieres que los demás respeten, amplíes los que tú debes respetar.  Tú puedes elevar el nivel de lo que consideras aceptable. Por ejemplo, yo siempre digo la verdad, solo doy informaciones constructivas,  me alimento con comidas nutritivas, nunca levanto la voz, siempre soy puntual y no doy consejos a menos que me los pidan. Escoge comportamiento que te sientas capaz de adoptar y no aquellos que pienses que “deberías” adoptar.  Haz una lista de las personas  a las  que admiras. Anota sus mayores cualidades  y reflexiona acerca de su manera de comportarse. Ahora anota las pautas de conducta que te gustaría adoptar. Paul, un ejecutivo de una agencia de publicidad  muy ocupado, siempre llega tarde. Ni siquiera era puntual para acudir a las reuniones de su propio equipo. Incluso sus amigos daban por hecho que llegaría tarde. Muchas personas cometen el error de creer que si llegan tarde, darán la impresión de ser gente importante que tienen muchas obligaciones. Hacer esperar a los demás es una manera de controlarlos. Esto era, precisamente, lo que Paul hacia de un modo inconsciente para tener  el control. Era una costumbre muy fastidiosa.
Le pedí que elevara el nivel de lo que consideraba aceptable y llegara siempre puntual a sus reuniones y compromisos. Por primera vez, llego antes de tiempo a una de sus reuniones. Como es de suponer, su equipo, seguro la impuntualidad de su jefe, llego tarde. Grande fue su sorpresa al verlo sentado esperándoles. Una o dos personas comentaron algo. Lógicamente, tendrá que pasar algún tiempo hasta que la gente comprenda que ahora Paul es puntual, pero de todos modos, ya se lo toman más en serio. Elevar el  nivel de lo que consideras aceptable tiene la misma importancia en tu vida privada. Margo, una clienta mía que trabaja en el negocio de la moda, se quejada constantemente porque  siempre  atraía a hombres que no la trataba con respeto. Uno en particular, un antiguo novio, la llamaba y la invitaba a comer pizza y a ver un video en su casa. La invitación incluía, implícitamente, el sexo. Como no tenía  otra cosa  que hacer, Margo aceptaba. Terminaba la cita, se sentía invariablemente muy mal consigo misma: utilizada, fácil, desvalorizada… Le dije que no era la cuestión. Margo era muy guapa y una persona muy agradable.  No había nada que reprocharle. Su problema era simplemente un bajo nivel de lo que consideraba aceptable. La siguiente semana  no dejo de reflexionar sobre el problema. Cuando su ex novio volvió a llamarla, declino la invitación. Bromeando un poco y sin creérselo ella misma, le dijo no gracias. He elevado un nivel  de lo que considero aceptable. En las semanas  que sigueri empezó a atraer hombres aceptables que querían salir con ella y la trataba con respeto y cortesía. Su nivel de lo que consideraba aceptable había pasado a ser, en ese terreno: “Solo salgo con hombres que me tratan muy bien”. No es algo difícil; muchas veces, es solo cuestión de proponérselo.

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