jueves, 27 de junio de 2013

Todo es bueno, incluso lo malo


“No me queda ni uno solo de mis grandes enemigos. Todos han muerto. Los extraño muchísimo, porque  gracias a ellos me conocí mejor”.
Clare Boothe Luce.
Es fácil tener una actitud positiva si comprendes que todo tiene su lado bueno,  incluso lo más desagradable. Para apreciar lo bueno de la vida en toda su plenitud, tenemos que experimentar también su opuesto. Veamos, por ejemplo, la felicidad. Si nunca sintieses tristeza, ¿Seria la dicha tan maravillosa? Si el mal no existiese, no podrías escoger el bien. Uno de mis colegas siempre dice: “La desdicha no nos cae encima; la atraemos para aprender una lección”. Cuando tenía cinco años, sufrí de unos dolores de oído terribles, y muchas  veces debía  guardar cama.  Era horrible.  Odiaba quedarme echado en la cama,  y recuerdo que estaba desesperado por salir a jugar. Un día comprendí que la enfermedad  tenía un aspecto muy bueno. Gracias a ella, podría apreciar lo maravilloso de estar sano. Esto es valioso para todos los aspectos  de la vida. Si solo tuviésemos días soleados, los daríamos por descontados. Cuando llueve,  apreciamos  los deliciosos días de sol. En cierto sentido, entonces, todas las cosas son buenas.  Necesitas el mal para conocer el bien. Necesitas la cólera para saber lo que es la serenidad.  Desde que comprendí esto, a los cinco años, supuse de un  modo natural que todo el mundo tenía esa visión de las cosas. Ahora veo que pocas personas,  en realidad, la tienen. Ver el lado positivo tiene numerosas ventajas:
1.       En lugar de quejarte, aprovecharas los buenos aspectos de la situación.
2.       No te quedaras mucho tiempo en esa mala situación porque no te resistirás a ella. Aquello a lo que te resistes, persiste. Por lo tanto, simplemente te pondrás en acción.
3.       Aceptaras mejor las emociones que experimentes. Cuando estés triste, vivirás plenamente tu tristeza. Cuando te enfades, vivirás ese en fado. Cuando te sientas feliz, gozaras de esa felicidad.
4.       No tenderas a emitir demasiados juicios críticos sobre los acontecimientos. La vida es la vida. Se trata solo de algo que está pasando. Todo lo que sucede es instructivo de una manera u otra. Forma parte de la totalidad de la experiencia vital. En un mundo donde nadie enfermase jamás, no podríamos apreciar la salud. Todos la tomaríamos como algo normal. Quizá lo malo sucede parar que puedas agradecer lo bueno. Es solo una sugerencia.
En cualquier caso, las personas optimistas tienden a ser más felices y a tener éxito en la vida. ¿Por qué no darle una oportunidad al optimismo? Comienza a ver lo bueno en todo aquello que  aparentemente es tan negativo. Tómatelo como un reto.
Leí una historia muy interesante en el Wall Street  Journal.  Hablaba de la inundación que arraso Missouri en 1993. El titular decía “El auge comercial de una ciudad de Missouri tiene su origen en una inundación. Los empleados de  Chesterfield utilizan un diluvio como oportunidad para reconstruir las empresas”. La ciudad de Chesterfield había sido devastada  debido a una  situación del rio Missouri que lo inundo todo.  Dos mil quinientas personas fueron evacuadas. Unas pocas intentaron salvar sus bienes, incluyendo al señor Hoffman.  Que trato desesperadamente y sin éxito de salvar su  negocio de recambios de automóviles.  A la mañana síguete, toda la maquinaria estaba bajo el agua y el mismo tuvo que salir por una ventana del segundo piso.  Su empresa sufrió una pérdida de treinta y tres millones de colares, de los cuales el seguro solo pago un tercio. El desastre de Chesterfield formaba parte de una gran inundación que asolo el medio oeste en 1993. Fue tal el grado de  destrucción,  que un tercio de los empresario dejaron la ciudad, abandonado sus firmas arruinadas. Tres años más tarde, los que se quedaron, resistiendo el embate, declararon que el auge comercial se  había producido gracias  a la inundación.  “Es lo mejor que ha sucedido jamás”. Dijo el señor Hoffman, que había aumentado su personal de 125 a 350. Un distribuidor de artículos de jardinería afirmo: “La inundación fue una buena cosa”. Si bien el precio emocional y material que pago la comunidad por el desastre natural fue alto, la experiencia prueba que cuando “Los propietarios se toman el desastre natural como un obstáculo a superar, en lugar de considerarlo al final trágico de sus empresas, los resultados pueden llegar a ser sorprendentes… En algunas empresas, la tensión fiscal  de la limpieza dejo fuera a los empleados perezosos, pero creo un vínculo muy intenso entre los trabajadores que se quedaron. En otras,  el hecho  de sobrevivir a la crisis infundio una nueva seguridad a la hora de proponerse una expansión de las operaciones o impresiono tanto a los clientes que decidieron hacer  pedidos mayores. Al enfrentarse a la reconstrucción, algunos propietarios reestructuraron las operaciones,  compraron mejores equipos o hicieron inversiones que habían estado posponiendo. De modo que ya ves, incluso en las malas situaciones, todo de pende de tu manera de verlas.
“Es el significado que damos a la experiencia”

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