El desarrollo de habilidades se toma cada vez más complejo y
por ello se requiere un salón de entrenamiento y un entrenador.
Los coaches de ventas deben ser, en muchas ocasiones, los
que hagan ese entrenamiento individual. El problema surge al encontrarse frente
a un grupos numerosos de vendedores y en diferentes territorios; allí
el entrenador de apoyo- que ha sido ejecutivo de ventas de la empresa- asume
responsabilidades especificas para entrenar al grupo; otras veces el proceso
puede ser apoyado por asesores o consultores externos de entrenamiento y
desarrollo, bajo el puesto de una inmersión dentro de la empresa que permita la
realización de módulos de entrenamiento adecuados a las condiciones de la
misma.
Todo es trabajo de llevar conferencistas a la empresa, a las
convenciones de ventas, etc., aporta más a la creación de conocimientos que al
desarrollo de habilidades y destrezas.
Es el coach de ventas quien diagnostica el entrenamiento que
se requiere para una persona o para el grupo, y a partir de este diagnostico el
entrenador puede construir módulos específicos de entrenamiento y contratar
apoyo de terceros para ciertos módulos.
Una empresa, por ejemplo, debe tener un modulo básico de técnica
de ventas para su propio producto, el cual ha de incluir talleres sobre
prospetacion de clientes, investigación de necesidades del cliente, presentación
de productos, manejo de objeciones especificas de negociación y cierre.
Si el coach de ventas detecta, por ejemplo, que un vendedor
es muy hábil para cerrar ventas, pero débil en técnicas de preguntar- escuchar
para investigar necesidades, debe enviar a este vendedor a realizar de manera
individual con el entrenador el sub-modulo de investigación de necesidades de clientes, previamente diseñado para todos,
y además este tema se incluirá en la hoja
de seguimiento para cuando nuevamente se realice acompañamiento al
terreno con esta vendedor.
Este vendedor queda bajo la dirección de un entrenador que realizara
practicas hasta que verifique que la
nueva habilidad comienza aparecer. A veces esto se logra en una sesión de una
tarde; otra veces, después de varias sesiones de trabajo. Obviamente la diferencia está en que el
vendedor abandona su sitio de trabajo unas pocas horas durante el día o en el transcurso de varios días.
Si se revisan todos los conocimientos, las habilidades y los
aspectos de personalidad y ética que se precisan para desarrollar a un grupo de
vendedores talentosos, ganadores, pueden imaginarse todos los módulos posibles
para perfeccionar esos múltiples aspectos y la dedicación de tiempo, esfuerzo y
recursos que ello demanda. Esto es lo que ha movido a muchas organizaciones a
crear sus propios centros de desarrollo
y entrenamiento que, con un sentido de mayor cobertura hacia la
empresa, se convierte en las modernas
universidades empresariales o corporativas.

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