miércoles, 14 de agosto de 2013

Depresión


Esta emoción implica alguna pérdida (por ejemplo, de la pareja, el trabajo, el amor propio, la fe religiosa, la potencia sexual). Esta pérdida suele ir seguida de la infravaloración de uno mismo (por ejemplo: “Puesto que soy impotente, ya no soy un hombre de verdad”). Cuando una persona está deprimida suele retirarse de actividades  que antes le eran agradables y encerrarse en sí misma, reforzando  así su estado depresivo. El contenido negativo  de los pensamientos  de una persona deprimida se ha llamado “triada cognitiva de la depresión” (Beck y otros, 1979) porque suele incluir una imagen negativa de uno mismo (por ejemplo: “no valgo para nada”), del mundo (por ejemplo: todo me va mal”) y del propio futuro (por ejemplo: “Nunca superare esta depresión”). Además de  esta sobria perspectiva aparecen, entre otros síntomas, incapacidad de sentir placer; perdida de interés, libido, apetito y motivación; problemas de sueño; cavilación incesante; indecisión, y pensamientos suicidas. Hauck (1974) identifica tres causas de la depresión:
      1.       Culpa: criticarse o despreciarse continuamente uno mismo por los fracasos y los reveses de la vida (por ejemplo: “Mi matrimonio  ha fracasado. Soy incapaz de hacer algo bien. Soy un inútil total”). Hauck señala que “en el fondo importa poco de que nos culpemos, siempre y cuando nos hagamos la vida imposible”. Culparnos continuamente ¿en que nos ayuda a corregir nuestros errores y a mejorar nuestra conducta?
      2.       Compadecerse: sentir lástima por uno mismo a causa de, los infortunios sufridos (por ejemplo: “No merecía perder mi trabajo. ¿Por qué yo? ¿Qué tiene el mundo contra mí?”). La vida suele ser arbitraria e injusta, pero nos olvidamos de ello cuando creemos que merecemos ser tratados de una manera diferente, que debemos ser tratados como un caso especial.
      3.       Compadecer a otros: sentir compasión por las desgracias ajenas (por ejemplo: “Es horrible que mueran tantos niños de hambre “). Puesto que deprimirse por las desgracias ajenas no ayuda a los demás  desde un punto de vista práctico, ¿para qué sirve nuestra depresión? ¿Sirve nuestro dolor para aliviar el sufrimiento ajeno?

Aunque el pensamiento negativo y distorsionado es característico de la depresión, algunos sucesos, como la muerte de un ser querido, justifica caer en ese estado; pero., ¿es que en esas circunstancias el pensamiento no es negativo ni esta distorsionado? Perder a un ser querido  es una desgracia, pero puede aparecer distorsiones en nuestro pensamiento si, por ejemplo, creemos que nunca volveremos a ser felices,  que nunca lo superaremos o que nunca volveremos a encontrar una persona igual. Estamos  prendiendo nuestro futuro a partir de nuestros sentimiento actuales, pero en realidad no podemos saber con precisión como será(es do solo se puede determinar mirando hacia atrás, no hacia adelante). Podemos optar por encontrar a otra persona aunque no sea “perfecta” Burns distingue entre tristeza y depresión:

La tristeza es una emoción normal creada por percepciones  realistas  que describen de una manera no distorsionada un suceso negativo que supones una perdida. La depresión es una enfermedad que siempre es el resultado de pensamientos que están distorsionados de algún modo. 

1 comentario: