Esta emoción implica alguna pérdida (por ejemplo, de la
pareja, el trabajo, el amor propio, la fe religiosa, la potencia sexual). Esta pérdida
suele ir seguida de la infravaloración de uno mismo (por ejemplo: “Puesto que
soy impotente, ya no soy un hombre de verdad”). Cuando una persona está
deprimida suele retirarse de actividades
que antes le eran agradables y encerrarse en sí misma, reforzando así su estado depresivo. El contenido
negativo de los pensamientos de una persona deprimida se ha llamado “triada
cognitiva de la depresión” (Beck y otros, 1979) porque suele incluir una imagen
negativa de uno mismo (por ejemplo: “no valgo para nada”), del mundo (por
ejemplo: todo me va mal”) y del propio futuro (por ejemplo: “Nunca superare
esta depresión”). Además de esta sobria
perspectiva aparecen, entre otros síntomas, incapacidad de sentir placer;
perdida de interés, libido, apetito y motivación; problemas de sueño; cavilación
incesante; indecisión, y pensamientos suicidas. Hauck (1974) identifica tres
causas de la depresión:
1.
Culpa: criticarse o despreciarse continuamente
uno mismo por los fracasos y los reveses de la vida (por ejemplo: “Mi
matrimonio ha fracasado. Soy incapaz de
hacer algo bien. Soy un inútil total”). Hauck señala que “en el fondo importa
poco de que nos culpemos, siempre y cuando nos hagamos la vida imposible”.
Culparnos continuamente ¿en que nos ayuda a corregir nuestros errores y a
mejorar nuestra conducta?
2.
Compadecerse: sentir lástima por uno mismo a
causa de, los infortunios sufridos (por ejemplo: “No merecía perder mi trabajo.
¿Por qué yo? ¿Qué tiene el mundo contra mí?”). La vida suele ser arbitraria e
injusta, pero nos olvidamos de ello cuando creemos que merecemos ser tratados
de una manera diferente, que debemos ser tratados como un caso especial.
3.
Compadecer a otros: sentir compasión por las
desgracias ajenas (por ejemplo: “Es horrible que mueran tantos niños de hambre “).
Puesto que deprimirse por las desgracias ajenas no ayuda a los demás desde un punto de vista práctico, ¿para qué
sirve nuestra depresión? ¿Sirve nuestro dolor para aliviar el sufrimiento
ajeno?
Aunque el pensamiento negativo y distorsionado es característico
de la depresión, algunos sucesos, como la muerte de un ser querido, justifica
caer en ese estado; pero., ¿es que en esas circunstancias el pensamiento no es
negativo ni esta distorsionado? Perder a un ser querido es una desgracia, pero puede aparecer distorsiones
en nuestro pensamiento si, por ejemplo, creemos que nunca volveremos a ser
felices, que nunca lo superaremos o que nunca
volveremos a encontrar una persona igual. Estamos prendiendo nuestro futuro a partir de
nuestros sentimiento actuales, pero en realidad no podemos saber con precisión como
será(es do solo se puede determinar mirando hacia atrás, no hacia adelante).
Podemos optar por encontrar a otra persona aunque no sea “perfecta” Burns
distingue entre tristeza y depresión:
La tristeza es una emoción normal creada por
percepciones realistas que describen de una manera no distorsionada
un suceso negativo que supones una perdida. La depresión es una enfermedad que
siempre es el resultado de pensamientos que están distorsionados de algún modo.

Hola ! muy interesante. Gracias.
ResponderEliminar